lunes, 4 de mayo de 2020

Viñedos Verticales, desde el corazón de la Axarquía



Mario Reyes Rodríguez
La Axarquía malagueña es una zona que siempre me ha impresionado, desde que la conocí. Una zona hasta hace un tiempo denostada, pero con un patrimonio paisajístico increíble y con una arraigada tradición. Hoy tengo el placer de anunciar la incorporación a nuestro catálogo de vinos que llegan para completar nuestro portfolio. Referencias singulares, personales, fantásticamente elaboradas y… Como a nosotros nos gusta: Vinos que son una fotografía de un lugar, de una historia y de las personas que están detrás del proyecto. Denominado “Viñedos Verticales”, con Vicente Inat y Juan Muñoz a la cabeza.




Visité la Axarquía malagueña por primera vez cuando fui a conocer los viñedos de Jorge Ordóñez allá por el año 2008. He vuelto en 2020 y me quedo prendado de una zona preciosa de Andalucía, muy cerca de la ciudad de Málaga (apenas una hora en coche)
Una región que siempre he comparado con el Priorat, aunque si lo pienso me parece todavía más complicada, con marcadas diferencias. Es una sucesión interminable de montañas de no mucha altura pero con una gran pendiente y de mucho suelo basado en pizarra, “filitas y lutitas” (nombre de uno de sus vinos). 

Una tierra escarpada y pobre donde el 99% del viñedo está plantado en vaso, donde los vinos de esa zona pertenecen a la DO Sierras de Málaga y donde todavía la vendimia se realiza con mulas para poder subir la uva desde el barranco a las partes altas.



Donde la uva predominante es la Moscatel con la que de toda la vida se han hecho vinos dulces y otros de crianza oxidativa, con soleras y criaderas o de crianza estática. Donde es bastante habitual el uso de la pasificación. De hecho se conoce a la Axarquía Malagueña como “la ruta de la pasa y el ajoblanco”. Una zona muy interesante desde el punto de vista gastronómico, cultural y paisajístico.
Viñedos Verticales es una bodega que conocí en Málaga catando “La Raspa”, su vino más sencillo, y de la que nos hemos enamorado. Más aún tras conocer a Vicente y a su mujer. Personas con un conocimiento increíble que trabajan en una antigua bodega del pueblo de Moclinejo. 

Hacen unos vinos interesantísimos y frescos, rompiendo con la idea del Moscatel empalagoso y cansino, elaborando unos vinos muy gastronómicos en los que demuestran un conocimiento profundo del territorio. Grandes profesionales y un proyecto con un gran futuro. Uno de los grandes elaboradores de hoy en día en la zona y en España. Dará mucho que hablar en los próximos años.
























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