lunes, 27 de abril de 2020

Juan Carlos Sancha


Viticultura orgánica

Bodegas Juan Carlos Sancha es una bodega ubicada en Rioja Alta, una de las regiones productoras de vino más conocidas de España. Esta bodega, operada en la ciudad de Baños de Río Tobía (Rioja Alta) por Juan Carlos Sancha, profesor de enología en la Universidad de La Rioja, está situada en cinco hectáreas de tierra a lo largo de la frontera de DOCa. Rioja, y en la zona más fría de esta denominación de vino.
Esta ubicación más fresca, en Baños de Río Tobía (Rioja Alta) en el Valle de Najerilla, contribuye a la alta calidad de sus vinos. La bodega de Juan Carlos Sancha también tiene vides de variedades minoritarias como Tempranillo Blanco, Maturana Tinta, Maturana Blanca, variedades que él y su colega universitario Fernando Martínez de Toda descubrieron, rescataron de la extinción y desarrollaron. El profesor Sancha luego fundó la primera bodega de Rioja que emplea estas variedades minoritarias en vinos comercializados.

Bodegas Juan Carlos Sancha se especializa en la producción de vinos orgánicos artesanales elaborados a partir de estas variedades minoritarias, ofreciendo tres vinos finos: Ad Libitum Maturana Tinta, Ad Libitum Tempranillo Blanco y Peña El Gato. Ad Libitum Maturana Tinta proviene de una antigua variedad minoritaria navarrateña de Maturana Tinta. Tempranillo Blanco está hecho de uvas Tempranillo Blanco, una mutación de las tradicionales uvas rojas Tempranillo más conocidas. Peña El Gato deriva su nombre de la idea de que las vides de Garnacha, de 95 años, de donde proviene este vino, se encuentran tan altas en las montañas que incluso los gatos no se atreverán a ir allí.

El profesor Sancha eligió el nombre 'Ad Libitum' por su significado: "Libre de hacer lo que desee"


Los buenos vinos provienen de buenas uvas. Los vinos de Bodegas Juan Carlos Sancha son el resultado de la ubicación alta y fresca de los viñedos; su siembra muy densa (5,000 vides por hectárea); y los pobres suelos calcáreos de estos viñedos. Estos factores hacen que las vides "sufran", produciendo menos uvas con mayor concentración de jugo, cualidades que contribuyen de manera importante a los vinos complejos y de alta calidad de la Bodega. 

Las uvas Tempranillo Blanco y Maturana Tinta crecen a 565 metros (... pies) de altitud, y las viejas vides de Garnacha de donde proviene el vino Peña El Gato crecen a 650 metros (... pies) de altitud. También contribuyen a la calidad de las uvas la ubicación de los viñedos en las laderas orientadas al sur, lo que permite una buena radiación solar y flujo de aire y reduce la susceptibilidad a las enfermedades de la vid.

De hecho, debido a todos estos factores contribuyentes, estos tres vinos finos de Bodegas Juan Carlos Sancha, Ad Libitum Maturana Tinta, Ad Libitum Tempranillo Blanco y Peña El Gato, seguramente complacerán al paladar más exigente.

Ad Libitum significa "libre de hacer lo que desee"


Vinos

Todos los vinos, ecológicos, elaborados artesanalmente:

§  Ad Libitum Tempranillo Blanco
§  Ad Libitum Maturana Blanca
§  Ad Libitum Maturana Tinta
§  Peña El Gato, Garnacha Centenaria
§  Peña El Gato, Colección de Garnachas Centenarias
§  Peña El Gato Natural


Ad Libitum Tempranillo Blanco

Viñedos plantados a 565 m. de altitud
Se trata del primer vino que desarrollamos, a partir de la variedad Tempranillo blanco. El origen de la misma la encontramos en la mutación genética de una única cepa de Tempranillo Tinto encontrada en 1988 en un viejo viñedo localizado en Murillo de Río Leza, La Rioja. 

El desarrollo de esta variedad formó parte del Proyecto de Investigación para la recuperación de variedades de vid minoritarias autóctonas en la D.O.Ca.Rioja, llevado a cabo en la Universidad de La Rioja y dirigida por los profesores Juan Carlos Sancha y Fernando Martínez de Toda. El Consejo Regulador de Rioja aprobó la inclusión de esta variedad en la Denominación de Origen en 2007. Nuestros viñedos de Tempranillo Blanco están plantados en 1997.

La variedad Tempranillo Blanco coincide genéticamente en un 97% con la variedad Tempranillo Tinto. Las hojas y la forma de racimo de uva son idénticos, también lo son su sensibilidad a enfermedades y plagas. Ambas variedades tienen ciclos cortos de maduración, lo que permite que puedan cultivarse en cualquier subzona de Rioja, incluso en zonas donde la maduración es más tardía. 

Las viñas de Tempranillo Blanco tienen un vigor medio-alto y un rendimiento medio de6.000 kg. de uva por hectárea. Los racimos de uva son de pequeño tamaño y con escaso peso medio.


Ad Libitum Maturana Blanca

Viñedos plantados a 565 m. de altitud.

La Maturana Blanca es la primera referencia escrita de una variedad en la historia de Rioja, en el año 1622.

El desarrollo de esta variedad formó parte del Proyecto de Investigación para la recuperación de variedades de vid minoritarias autóctonas en la D.O.Ca.Rioja, llevado a cabo en la Universidad de La Rioja y dirigida por los profesores Juan Carlos Sancha y Fernando Martínez de Toda. El Consejo Regulador de Rioja aprobó la inclusión de esta variedad en la Denominación de Origen en 2007. Nuestros viñedos de Maturana Blanca están plantados en 1997.

El viñedo plantado hace 16 años, es el más viejo del mundo de esta variedad, a una altura de 565 metros sobre el nivel del mar en antiguas terrazas del Valle del Najerilla, con suelos arcillo-calcáreos de cantos rodados, y en cuno de los climas más fríos es donde esta variedad expresa su plenitud.

Se elabora con un suave despalillado, la uva pasa a una pequeña prensa vertical. Posteriormente se realiza un desfangado estático, realizando la fermentación a 18º C en Barricas nuevas de Roble francés de 500 litros, con una permanencia de 3 meses en la barrica con las lías.

Un nariz de flores blancas, su amplia boca y su enorme persistencia lo convierten en uno de los vinos más polivalentes en la mesa, pudiendo acompañar pescados y mariscos, así como carnes blancas.                                                                                                         

                              
Ad Libitum Maturana Tinta

Viñedos plantados a 565m. de altitud

La Maturana Tinta es una variedad cultivada desde la antigüedad, si bien de una forma tan marginal que llegó prácticamente a extinguirse. Nuestra Maturana Tinta procede de 17 cepas halladas en un viejo viñedo de Navarrete, La Rioja, y su desarrollo formó asimismo parte del  Proyecto de Investigación para la recuperación de variedades de vid minoritarias autóctonas en la D.O.Ca.Rioja. Nuestros viñedos de Maturana Tinta están plantados en 1997.

Nuestras viñas de Maturana Tinta producen racimos de tamaño pequeño, sus uvas poseen una elevada acidez, una gran intensidad de color y una importante estructura tánica, así como una buena resistencia a las enfermedades de la vid. Nuestro viñedo de Maturana Tinta produce 5.500 kg. de uva por hectárea.


Peña El Gato, Garnacha Centenaria

Viñedo singular plantado a 750 m. altitud

Este vino procede de un viejo viñedo de Garnacha de media hectárea plantado en 1917 por el abuelo de Juan Carlos Sancha. Situado sobre laderas expuestas orientación sur a 750 metros de altitud.

Se trata de un viñedo singular con una producción de 2.857 kg. por hectárea, con los que elaboramos únicamente 1.200 botellas.

                       
Peña El Gato,  Colección de Garnachas Centenarias

En los últimos 20 años se han arrancado en España más de 100.000 hectáreas de variedad Garnacha. En la Denominación de Origen Calificada Rioja, la Garnacha ha pasado de suponer el 39% del total viñedo en el año 1973 al 8% en el año 2015.

Por primera vez en la historia, vamos a poder disfrutar de seis vinos elaborados con la variedad Garnacha, procedentes de seis viñedos singulares, de edades próximas a los 100 años, que han sido seleccionados por sus especiales características de orientación, exposición y tipo de suelo. Hablamos de viñedos históricos, irrepetibles, cultivados por más de tres generaciones de “heroicos” viticultores que han decidido mantener el cultivo de estos viñedos pese a su nula rentabilidad económica.

Tenemos en nuestras manos la historia vitícola de Rioja expresada a través del terroir, esa mezcla de suelo y clima, que es la esencia de los grandes vinos. En este caso nos encontramos ante la misma variedad, mismo sistema de elaboración (fermentación en barrica de 500 litros), misma crianza (once meses en roble francés Troncais), misma zona vitícola (Alto Valle del Najerilla, una de las zonas más frías de Rioja) y una única variable: el terroir.

Se han elaborado las uvas de seis viticultores, sólo 600 botellas de cada uno, debido a su escasa producción.


Peña El Gato Natural

Con Peña El Gato Natural hemos querido dar un nuevo paso en nuestro compromiso con la ecología y la salud, elaborando nuestro primer vino natural, sin sulfitos añadidos.

Este vino ha sido elaborado con un viñedo de Garnacha Centenaria. Ha fermentado en barrica de roble francés de 500 litros, en la que permanecido  11 meses
Un nuevo reto científico que nos permite acercarnos a la elaboración del vino sin ningún aditivo, al modo en que se hacía 2.000 años atrás.



Viticultura Ecológica

En el proyecto se practica viticultura ecológica, en la búsqueda de vinos naturales, fieles al terroir, respetuosos con el medio ambiente, a la vez que saludables. No se utilizan plaguicidas, herbicidas ni fertilizantes químicos. En estos años hemos conseguido una perfecta adecuación del viñedo a su complejidad natural, así como el desarrollo de resistencia a las enfermedades, promoviendo un crecimiento adecuado y orgánico de las vides.

Nuestra filosofía de elaboración del vino se basa en el concepto de intervención mínima y en la preservación de la pureza en todas las etapas de la viticultura y de la elaboración del vino.



Clima y Suelos

Nuestros viñedos se encuentran situados en Baños de Rio Tobia, en la zona más alta y fresca de Rioja Alta a una altitud de 565 a 750 metros sobre el nivel del mar.

El clima, de influencia atlántica, con inviernos fríos, veranos cálidos y otoños largos y suaves. La gran oscilación de temperatura entre el día y la noche provoca una maduración lenta, lo que resulta muy adecuado para la desarrollo de polifenoles y aromas y confiere a nuestros vinos un gran equilibrio y elegancia.



La Elaboración



Vendimia en Peña El Gato  
Todas las uvas proceden de cultivo ecológico de nuestros viñedos y la vendimia se realiza manualmente, en cajas de 17 kg. 
En la elaboración del Tempranillo Blanco, tras el despalillado de la uva, el mosto se trasiega a 12 ° C, para a continuación fermentar en depósitos de acero inoxidable a 18 º C.
Se trata de un vino joven sin ningún tipo de crianza en roble. Producimos 6.000 botellas de Al Libitum Tempranillo Blanco. 
Las uvas con las que elaboramos Ad Libitum Maturana Tinta y el Garnacha Peña El Gato, se encuban, tras su despalillado, en barricas nuevas de 500 litros de roble francés (Tronçais) en las que  realizan la fermentación y la crianza. 
Se utiliza un novedoso sistema que en realidad supone una reinvención del método tradicional, con el que se consigue una mejor aireación y una mayor extracción de polifenoles. Para la elaboración de Ad Libitum Maturana Tinta y Garnacha Peña El Gato los vinos giran en las barricas de 500 litros 16 veces al día con el fin de que el mosto se mantenga en contacto directo y permanente con los hollejos.



Juan Carlos rotando las barricas de roble en la elaboración del vino tinto


Juan Carlos Sancha, S.L.
Finca Fuentelacazuela
Camino de las Barreras s/n
26320 Baños de Río Tobía, La Rioja, España
Tel.  941 23 21 60 
Cell. 639 21 60 11
Fax 941 23 21 60








Bodegas Juan Carlos Sancha es un pequeño proyecto situado en Baños de Río Tobía (Rioja Alta) en una de las zonas más frescas de Rioja. Contamos con 9,0 Ha. de viñedo propio y cultivo ecológico.
Nuestro proyecto salió al mercado en 2009. Contamos con una producción total de aprox. 40.000 bot.
TODA LA ELABORACIÓN LA HACEMOS EN AGRICULTURA ECOLÓGICA Y TENEMOS UN VINO NATURAL
Tenemos dos líneas de vinos:
1.- MARCA “AD LIBITUM»: Esta marca da cobertura a CUATRO vinos varietales de VARIEDADES AUTÓCTONAS MINORITARIAS Tempranillo Blanco, Maturana Blanca, Maturana Tinta y Monastel de Rioja. Estas variedades son fruto de un estudio de varios años basado en la recuperación de variedades de vid AUTÓCTONAS minoritarias de La Rioja en el que ha participado la Universidad de La Rioja.  

2.- MARCA “PEÑA EL GATO”: Esta marca da cobertura a SIETE vinos varietales de garnacha de VIÑEDOS CENTENARIOS. Uno de ellos ELABORADO SIN SULFUROSO AÑADIDO. Es la primera vez que se puede catar la influencia del «Terroir».


El terroirista de la garnacha





Juan Carlos Sancha, en las terrazas de la ladera de Peña El Gato, en Baños de Río Tobía. :: / JUSTO RODRIGUEZ

Juan Carlos Sancha cierra el día 19 con una propuesta inédita la décima temporada del club de catas 


ALBERTO GIL Logroño Martes, 19 diciembre 2017



El club de catas de lomejordelvinoderioja.com nació hace diez años para mostrar la extraordinaria diversidad del vino de Rioja: la tierra de los mil vinos. Fiel a aquel original espíritu, no podía haber mejor cierre para esta décima temporada que la propuesta de Juan Carlos Sancha para el próximo martes 19 de diciembre. Investigador, profesor, asesor vitivinícola y bodeguero, Sancha propone una lección magistral ( si quiere) del concepto de terruño, del 'terroir' elevado a su máxima expresión: seis vinos de otras tantas parcelas, que apenas distan tres kilómetros en Baños de Río Tobía, de una misma variedad e idéntica viticultura, elaboración y crianza. «Nunca he hecho esta cata en público y no creo que sea fácil hacer algo similar en ninguna otra parte del mundo», avanza el bodeguero.
Serán siete vinos de seis pequeñas parcelas, inferiores a una hectárea, todas ellas con viejos vasos de garnachas más que centenarias, hincadas por cuartas y terceras generaciones ancestrales, en suelos similares aunque con distintas profundidades y exposiciones, que marcan las diferncias: «En mis clases -explica Sancha-, hemos definido muchas veces el 'terroir' pero, en esta ocasión, va a ser la más fácil de todas ellas».

La cata


La cita El martes 19 de diciembre a las 20.30 horas en el Hotel Gran Vía de Logroño, con 50 plazas para los primeros inscritos en www.lomejordelvinoderioja.com (seis euros por persona).

  • Peña El Gato Manolo López
  • Peña El Gato Jacinto López.
  • Peña El Gato Fernando Martínez de Toda (Badarán).
  • Peña El Gato Juan Carlos Sancha.
  • Peña el Gato José Luis Martínez.
  • Peña el Gato Natural Sin sulfitos.
  • Experimentación Nueva garnacha centenaria aún en bodega.


Después de dos décadas en Viña Ijalba, Juan Carlos Sancha decidió levantar en su pueblo, Baños de Río Tobía, una pequeña bodega (apenas 40.000 botellas), que distinguió del resto con una apuesta por las variedades autóctonas rescatadas por el profesor Fernando Martínez de Toda y por él mismo y, sobre todo, por la recuperación de viejas garnachas: «La 'tiranía' de Rioja y del tempranillo se llevó por delante esta extraordinaria uva -en 1973 el 39% de la superficie era de garnacha y ahora es sólo del 8%- y tampoco dejó espacio para las zonas geográficas donde no estaban implantadas las bodegas».

«Estamos en deuda con nuestros abuelos y confío en que 'Viñedos Singulares' sirva para que no se arranquen estos viñedos»


Vino de subsistencia

«Mi pueblo -continúa- es conocido por los chorizos y los jamones pero existen también estas viejas laderas donde nuestros abuelos y bisabuelos plantaron garnachas con las que hacían el vino para sus casas». Así se hincó en 1917 Peña El Gato, la media hectárea que el bisabuelo de Juan Carlos regaló a su abuelo por su boda: «Eran pobres de solemnidad, como todos los agricultores entonces, y con aquella media hectárea intentaba garantizar una parte de la dieta y de los ingresos para la nueva familia».
Cien años después, su bisnieto ha ido comprando pequeñas parcelas a viejos viticultores del pueblo que, por imposibilidad física de trabajarlos, se veían obligados a abandonarlos: «El orgullo no me lo quita nadie cuando se enteran de que cada garnacha lleva su nombre-explica Sancha- y, mucho más, cuando en el vermú les cuento que tal o cual revista americana les ha dado no sé cuantos puntos». «Ninguno de ellos -continúa- plantó las viñas, sino sus abuelos, pero las cultivaron hasta que pudieron y evitaron caer en la tentación productivista del valle».

Los vinos de la cata

En este sentido, la colección Peña El Gato que presentará el próximo martes el bodeguero distingue los vinos por los nombres de los viticultores propietarios originales: Manolo López, Jacinto López, Fernando Martínez de Toda (la única de Badarán, limítrofe con Baños), José Luis Martínez y, por supuesto, Juan Carlos Sancha, forman el menú principal de la cata. Además, un sexto vino, Peña el Gato Natural, sin sulfitos, y demostración de que los vinos naturales de máxima calidad también son posibles. Para concluir, como gran primicia, un séptimo vino, que todavía no ha salido al mercado y del que sólo hay una barrica, sobre el que Sancha no avanza detalles: «En la cata, en la cata...; sólo te diré que es de cepas de garnachas 'corridas' y que han colaborado mucho mis alumnos».

Baños, y la comarca del Alto Najerilla, emergen gracias a esta histórica variedad y al empeño y trabajo de Juan Carlos Sancha de recuperar la memoria colectiva de la comarca. De hecho, son varias bodegas las que han apostado ya por la garnacha y la zona: «Estamos en deuda con nuestros abuelos; si la nueva categoría de 'Viñedos Singulares' que ha aprobado Rioja sirve para que no se arranquen estos viñedos históricos habrá merecido formar parte del Consejo Regulador durante tantos años».



La singularidad de Cerro la Isa
nuevecuatrouno
Fernando Bóveda 17 de octubre 2019


Se acaban de hacer públicos los primeros vinos con el marchamo de Viñedo Singular. Son ocho los elegidos y, de ellos, dos han nacido en un viñedo centenario de Baños de Río Tobía: Cerro La Isa. Allí Juan Carlos Sancha ha sabido mantener esas viñas heredadas de su bisabuelo para alumbrar un tinto y un blanco que han pasado la segunda cata que los convierte en singulares por su excelencia.
Situémonos. Alto Najerilla, tierra fría, extrema en una denominación que allí acaba. Sorprende que la garnacha, siempre más habituada a zonas cálidas, reine en pueblos como Badarán, Cárdenas, Cordovín o el mismo Baños. «Tienes razón», asiente Juan Carlos, «el Alto Najerilla se ha caracterizado porque anormalmente se han conservado una gran mayoría de viejas garnachas. Yo pienso que por su rusticidad. En Baños siempre hemos cultivado garnachas y realmente con el cambio climático están fabulosas».
Como buen profesor universitario, Sancha comunica con una dialéctica arrolladora, pero siempre manejando datos: «Con mis colecciones de garnacha he querido hacer un homenaje, mi homenaje, a esta maltratada variedad, la ‘tapada’ como me gusta llamarla. Ahora mismo está de moda en cuanto a vinos, mensajes o prescriptores, pero no en cuanto a nuevas plantaciones. Baste decirte que en Rioja en 1973 teníamos más garnacha que tempranillo, cuando a día de hoy hay un 87,6 por ciento de tempranillo y solo un 7,6 de garnacha. Imagínate. Y en España se han perdido 106.000 hectáreas en los últimos 20 años». Los números son tozudos y, sobre todo, incontestables.
Satisfecho con mi adhesión, aparece de nuevo el bodeguero y me pregunta que si prefiero tinto o blanco. Me decanto por una garnacha del viñedo en el que acabamos de estar y seguimos tras descorchar un ’17. «Estamos ante una gran oportunidad de preservar el viñedo viejo. Esto es casi una ‘lucha a muerte’ contra la normativa de darle 7.000 euros a un viticultor por arrancar una viña magnífica para plantar un tempranillo clonal, en espaldera y con riego por goteo». Una reyerta donde no debemos dejar enemigos, me sumo a la arenga con convicción.



«El Viñedo Singular nace con la idea de proteger estos majuelos, que son los que han hecho grande a La Rioja. Esos planes de reconversión de viñedo han hecho más daño que ninguna enfermedad de madera tan en boca de todos. Es falso lo que se dice que se arrancan cepas viejas por enfermedad, hay más problemas de madera en viñedos con 30 años que en los centenarios». Asiento nuevamente y bebo, porque estoy de acuerdo.
Y ahora pregunto: ¿qué piensas de la clasificación actual por meses de estancia en barrica? «La respeto, pero no comparto la manera de clasificarlos; yo soy agricultor y vendo fruta, no soy carpintero y vendo madera. Quiero decir, el actor secundario que es la madera ha primado más que el protagonista, que es la uva. 
En el Viñedo Singular prima la uva, se debe tener una parada vegetativa en el momento del envero, un mínimo de 35 años, una producción máxima en tintas de 5.000 kilos por hectárea –6.922 en blancas– y un rendimiento de transformación del 65 por ciento, lo que viene a significar que tiene un 40 por ciento menos de producción en botellas que uno normal en términos económicos».
«Y sobre todo», arguye Juan Carlos, «una segunda cata una vez embotellado hecha por un comité de expertos que debe otorgarle la calificación de excelente. Eso a mí me parece fundamental. 
Por ahí podría venir el cambio en los Reserva y Gran Reserva, una nueva manera de evaluarlos para que los que no den la talla no puedan llevar esas contraetiquetas. No alcanzar esa categoría simplemente por meses de estancia en barrica».
Vamos a Cerro La Isa, un viñedo que ha certificado dos de los ocho únicos riojas calificados como singulares tras la segunda cata. Los otros seis son Sínodo Los Tollos de Villamediana, Caudum de Cenicero, La Taconera de Laguardia, Las Tapias de Elciego, Cosme Palacio Blanco de Laguardia y Canterabuey de Alfaro. 
«Cerro La Isa es el nombre del valle donde está el viñedo, compuesto por nueve parcelas expuestas al Sur. Yo siempre digo que a lo largo de mi vida de asesor habré plantado más de 800 hectáreas y nunca, repito nunca, he conseguido hacer la uva que sale de Cerro de La Isa, así de claro». Nuestros mayores sabían mucho…
«La viña la plantaron mi bisabuelo Daniel y mi abuelo Domingo entre 1906 y 1917, precisamente el año que se casó mi abuelo porque en Rioja tenían la costumbre de poner una viña para alimentar a los futuros retoños», sonríe Juan Carlos.
  «Plantadas ‘al cuadro’ de 1,40 por 1,40 con una densidad de 5.100 cepas por hectáreas –lo normal es de 3.000– en un suelo arcillo-calcáreo con un alto contenido en hierro y una profundidad de 40-50 centímetros máximo. En total 1,7 hectáreas a 750 metros de altura en una ladera con desniveles de un 40 por ciento. Son prácticamente bonsáis porque la tierra no da para que crezcan más, tú lo has visto Fernando».
No hay quien le pare. «Y quede claro que es el viñedo más rentable que tengo, por una razón: lo he puesto en valor. A mis importadores y clientes los llevo allí para que vean que es un viñedo con alma. Es irrepetible, ésa debe ser la filosofía de un Viñedo Singular. 
Tiene 113 años y creo que puede vivir otro siglo sin problemas. Tengo, tenemos los viticultores, la obligación moral de preservar estas viñas para los que vengan detrás. Y fundamental recalcarlo, destacar la variabilidad genética que tienen estas parcelas, un patrimonio de enorme valor».



Apenas 1.500 botellas que salen hoy al mercado

Las etiquetas de Cerro La Isa 2017. «El tinto es cien por cien garnacha fermentado en barrica de roble francés Tronçais de 500 litros y con las duelas de la cara Norte. Criado 18 meses en roble y –tomen nota–, que sale al mercado precisamente hoy día 18 de octubre. 
El blanco es una curiosidad porque todas estas viñas viejas tienen siete, ocho, diez variedades conviviendo dentro del mismo viñedo. En este vino hay garnacha blanca, malvasía, viura y turruntés, hasta calagraño. Lo hemos fermentado en barrica donde ha reposado ocho meses con las lías».



«Soy de hacer vinos democráticos», parece disculparse Sancha, «pero se venderán sobre los 45 euros porque es imprescindible dignificarlos y ponerlos en valor. Únicamente 600 botellas de blanco y 890 de tinto. Estoy muy ilusionado con el blanco porque creo que hay un camino por recorrer muy largo y muy bonito. Y porque esas viñas centenarias ofrecen la suficiente calidad para llegar a hacer competencia a la Borgoña, creo que solo el corcho pondrá límite a estos blancos». Decía Oscar Wilde que uno siempre debe jugar de manera justa si tiene las cartas ganadoras, algo que cuadra perfectamente con la filosofía de calidad y precio de estos flamantes Viñedos Singulares.



Para terminar, la pregunta obligada. ¿Cómo ves ahora que ya tienes la uva en bodega esta cosecha? «Ha sido un año con un invierno y una primavera extremadamente secos. Después han caído unas tormentas muy bien repartidas y en el momento preciso, pero llegó septiembre y cambió el panorama. Tenemos una cosecha con menor fertilidad, menos racimos y más pequeños con menos granos de uva, pero mi vaticinio es que puede ser una cosecha un paso más allá de la excelencia, la veo excepcional. Soy optimista, espero que las garnachas 2019 van a ser de diez».




Nos vamos despidiendo. «Los mayores de Baños nos llamaban locos cuando empezamos a mimar los viñedos de mínimas producciones, queríamos los que estaban prácticamente desaparecidos, listos para arrancar. No nos entendían, pero con el tiempo están orgullosos por ver que estamos haciendo una labor por el pueblo y que las vamos a conservar. No hay nada más sostenible y que te deje más satisfecho que ver una viña que aguanta cien años simplemente dejándola estar y seguir creciendo». Respetar, cuidar, honrar el viejo viñedo para legarlo a las generaciones que llegan. Una filosofía la de Juan Carlos Sancha que respeto y comparto. Todavía estamos a tiempo.






“Elaborar un vino es como hacer una película”
Juan Carlos Sancha es un científico con los pies en la viña, doctor en Viticultura y Enología, que sabe valorar y cantar, como se merecen, los viñedos plantados por los viejos agricultores de hace 113 años…

MIRADA de Juan Carlos Sancha, tan viticultor como profesor en la Universidad de La Rioja.
… abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, aquellos viticultores nacidos en 1880 que no fueron ni a la escuela ni a la universidad, pero que tuvieron un gran sentido común.

DIRECTOR de la ‘película’… para que clases y conferencias tengan argumento y mayor calado.
A sus 55 años, Sancha ha ofrecido más de MIL conferencias por todo el mundo, incluida China y Estados Unidos. Tan viticultor como doctor en la materia, es de los que hace sonar la música conociendo la partitura, incluso creándola.
La conversación que el Blog ha mantenido con él es una entrevista que con seguridad leerán con agrado los profesionales del sector del vino y el viñedo. Con la crítica positiva y cariñosa, para unos. Con el reconocimiento y el homenaje, para los demás.
Profesor de Enología en la Universidad de La Rioja, el viticultor Juan Carlos Sancha ha sido premiado por las Grandes Capitales del Vino por “un proyecto personal e innovador”, en el que la niña de sus ojos es la recuperación de viñas centenarias que son en Rioja un reservorio de variabilidad genética.

JUAN Carlos recoge con su esposa Marian Nalda el premio de las Grandes Capitales del Vino.
 “La Viticultura no puede ser la hermana pobre de la Enología”
Dice de sí mismo que en su día fue “un mercenario que trabajó para 13 bodegas por toda la geografía española, incluido Chile”, habiendo plantado viña de norte a sur de la península en 800 hectáreas de extensión, pero el profesor y viticultor regresó ya hace tiempo a sus orígenes, a su pueblo Baños de Río Tobía, a la DO Rioja, para intentar situar sus garnachas en la élite de los grandes vinos de nuestro país.
Baños de Río Tobía, en el Alto del Najerilla, está a 40 kilómetros de Haro, 34 de Logroño y 28 de Elciego. Desde allí nos contempla sabiendo lo que acontece en unos y otros lugares de la DO Rioja, mirando con detenimiento lo esencial, lo que nos distinguirá de otros, los que hará más grande la viticultura, y por ende los vinos, a los que quiere visualizar en las mejores mesas del mundo.

EL VITICULTOR en su Vendimia.
“Los viñedos son la esencia de la calidad, no las barricas”
.- ¿Cuál es ese ‘proyecto personal e innovador’ del que habla la nota de prensa de las Grandes Capitales del Vino, que te han premiado por llevarlo a cabo?
Dos han sido los proyectos a los que nos hemos entregado. Por una parte el proyecto Ad Libitum (placer, en latín), que arrancó en 1988 a contracorriente desde la propia Universidad de La Rioja. Cuando estaba de moda plantar variedades internacionales (Carbernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay, etc.), nosotros buscamos las variedades propias que ya existían aquí en las viñas viejas de Rioja, que estaban desapareciendo.
.- ¿Qué rescatasteis con aquel trabajo?
Veintisiete variedades de vid que las hemos elaborado en la Universidad durante veinte años, apenas cuatro litros por variedad. Hoy yo comercializo personalmente cuatro de esas variedades: un Tempranillo blanco, una Maturana blanca, una Maturana tinta y el único vino que hay de Monastel en el mundo. El proyecto Ad Libitum da a conocer estas variedades históricas que han estado a punto de desaparecer.

CON las nuevas variedades, y con sus compañeros de Facultad, en la Universidad de La Rioja.
.- El otro proyecto que desarrolláis es el proyecto “Peña del Gato”.
Es un proyecto de recuperación de viñedos centenarios que tienen ya cien o más años. Desgraciadamente se han estado dando ayudas públicas para arrancar estas viñas viejas maravillosas y colocar espalderas por goteo y algún clon de Tempranillo.
Nosotros hemos comprado viñas que estaban medio abandonadas, la hemos cultivado, y comercializamos nueve vinos “Peña del Gato” de nueve viñedos diferentes, algunos de ellos elaborados de forma natural, sin sulfitos añadidos, todos ecológicos, y uno de ellos en tinaja de barro.
.- Tenéis también un viñedo singular, la nueva certificación de calidad en los vinos de Rioja.
Hacer un vino, aunque suene presuntuoso, es como hacer una película. En una película hay actores principales y secundarios. Rioja, y el resto de las DO que han copiado a Rioja, ha conseguido convertir a la madera (por la barrica), que es un actor secundario, en el actor principal de la calidad de los vinos de Rioja.

CON el resultado de sus dos proyectos transformados en vino.
Hay quien piensa que un vino tiene más calidad dependiendo del tiempo que pase en la barrica, pero yo creo que eso no es así. Lo importante no es el tiempo que el vino pase dentro de la madera, sino la uva, el terroir, ese suelo y el microclima que da a las uvas unas características especiales.
.- Veo que tu idea de fondo es algo así como… dejar a tus hijos viñas que heredasteis de vuestros abuelos y bisabuelos.
No hay nada más sostenible que eso. La vida media de una viña en Rioja es aproximadamente de unos 25 o 30 años, pero lo sostenible es que dure cien años, porque entonces dejaremos de arrancarlas tres veces.
.-¿Cuál de todos estos proyectos es la “niña de tus ojos”?
Soy científico, y como tal mi proyecto estrella es mi tesis doctoral, es decir la recuperación de variedades autóctonas minoritarias… Sin embargo al proyecto que más cariño le tengo es a la recuperación de estas viñas centenarias que forman parte de nuestra historia y que son un reservorio de variabilidad genética que hay que intentar preservar.

EL amigo Miguel Mato, de San Vicente, labra con la mula su viñedo singular “Cerro la Isa”.
.- Son viñas que fueron plantadas nada más superarse la filoxera.
La filoxera destruyó prácticamente todo el viñedo en Rioja y la península ibérica. Estas viñas son de las primeras que se reconstruyeron. Van desde 1906 hasta 1917. Son las que estamos recuperando. Tienen entre 102 y 113 años.
“Los Viñedos son la esencia”
.- Nos estás diciendo claramente que estás comercializando vino de viñas centenarias, ¿verdad?
Eso es. Hemos hecho también un octógono mirador (como se puede ver en la foto anterior) para acercar a nuestros importadores, a nuestros distribuidores y a quienes nos visitan, para que vean estos viñedos.
En Rioja enseñamos demasiados depósitos y barricas, pero tenemos que enseñar la esencia de nuestra calidad, que son los viñedos.

“TENEMOS que enseñar la esencia de nuestra calidad, que son los viñedos”.
.- Doctor en Enología, ¿qué tal vino se elabora con estas viñas centenarias?
Las abuelas siempre han dicho que “de gallina vieja se hace un buen caldo”. A mis alumnos en la universidad se lo digo con una frase contundente: yo habré plantado más de 800 hectáreas de viña profesional, desde el sur de España hasta el norte, incluido Chile.
Pues bien, yo no he conseguido hacer en las viñas que yo he plantado las uvas que de forma natural se hacen en estos viñedos centenarios.
.- Fíjate lo que dices.
Así de claro. Mi bisabuelo, mi abuelo y la inmensa mayoría de los viticultores no fueron a la universidad, pero aplicaron el sentido común, plantando viñas en aquellos suelos pobres, poco fértiles, donde no se podía plantar otro cultivo. Y de ahí se obtienen las grandes uvas de Rioja.

APRIL, una de sus alumnas norteamericanas que hizo las prácticas en su bodega.
.- ¿Qué variedades de uva plantaron aquellos en los viñedos centenarios de hace 113 años?
La mayoría de las viñas posee entre 8 y 10 variedades, con una mezcla de tinto y blanco. La mayoritaria en el Alto Najerilla, que es donde he nacido y tengo instalada la bodega y las viñas, es la Garnacha. Y luego hay mezcla de otras variedades, entre ellas blanco fundamentalmente. Por eso hacemos vino de dos viñedos singulares, uno de tinto y otro de blanco.
.- ¿Cómo dices que se llaman esos vinos?
Tenemos el proyecto “Peña el Gato”, y el viñedo singular del “Cerro la Isa”. Cerro la Isa no sabemos de dónde viene. Peña el Gato sí, porque le pregunté a los abuelos del pueblo. Me dijeron que le llamaban así porque aquí no subían ni los gatos.
.- Tu pueblo, Baños de Río Tobía, es más conocido por los jamones…
LOS más de 40 festivales del chorizo de Baños de Río Tobía lo dejan claro…
Sí, es más conocido por los jamones y los chorizos que por el vino, pero gracias a eso se han salvado los viñedos centenarios que no eran rentables, y que la gente los mantenía para hacerse un vino para casa.
.- ¿Tienen tus vinos algo que envidiar a los vinos de las bodegas centenarias de Haro?
Siempre respeto los grandes vinos de Haro, de San Vicente de la Sonsierra o de Laguardia. A mí me toca enorgullecerme de haber hecho lo que he hecho en mi pueblo y lo importante en este caso es poner en valor el sitio en el que has nacido.
He sido un mercenario que ha trabajado en 13 bodegas por toda la geografía española, incluido Chile, y sin embargo me apetecía hacer algo en mi pueblo. He conseguido con orgullo poner el nombre de Baños de Río Tobía en la élite de los grandes vinos de nuestro país.

SUS alumnos asisten a una de sus clases prácticas en la viña.
.- ¿Qué le da el profesor universitario, doctor en Viticultura que eres, al viticultor que también eres… y al revés?
Son sinergias muy interesantes. Muchas veces nos tachan a los profesores de teóricos, y yo les enseño con mi ejemplo un camino a seguir, que no quiere decir que el mío sea el mejor, sino un camino más.
Por otra parte, no podría entender lo que he hecho sin las aportaciones de la ciencia y la universidad. Hay que piensa que las universidades son una burbuja de cristal, pero la universidad ha contribuido a hacer algo innovador, abriendo un camino a todos los vinos de Rioja.
Premio a un vitivinicultor que elabora 54.000 botellas de vino

PARTE de la Foto Familia de los premiados (Juan Carlos Sancha es el tercero por la izq.)
.- ¿Por qué te has alegrado de recibir este premio?
Los vinos que elaboro son para compartir, no para competir, pero la verdad es que es una buena noticia recibir un galardón como el de las Grandes Capitales del Vino, pero por tener este premio no soy mejor. No obstante el reconocimiento nos ayuda a seguir por ese camino de la sostenibilidad, la agricultura ecológica y los vinos naturales.
.- ¿Es difícil ser un pionero?
El mundo del vino es tremendamente competitivo. En Rioja estamos 800 bodegas elaboradoras, de las que 600 embotellamos vinos. Y en todo el Estado habrá unas 4.500 bodegas.
Es difícil ser innovador, pero se pueden hacer cosas nuevas, como lo están demostrando muchas bodegas que abrimos caminos para ser competitivos en precio, lo que es difícil para una bodega pequeña como la mía (de cinco personas fijas) que saca al año 54.000 botellas, de un total de 12,5 hectaréas. Una persona al final por cada 10.000 botellas.

JUNTO a su bodega, con uno de sus clientes.
.- Las comparaciones con las grandes bodegas es impensable…
Existe una bodega en Rioja que saca al mercado 32 millones de botellas, y tiene 34 trabajadores fijos. Es decir, una persona por cada millón de botellas. Mientras nosotros, como te he dicho, tenemos una persona por cada 10.000 botellas. Lo que sí podemos conseguir es ser competitivos en originalidad y en hacer vinos distintos.
.- ¿Te sigue acompañando tu espíritu pionero en 2019?
Lo sigo teniendo… Nosotros hoy seguimos haciendo cosas nuevas.
.- ¿Qué tienes en mente para el futuro?
Con las variedades minoritarias empezamos en 1988 y se aprobaron por el Consejo Regulador en 2008, veinte años después. Aún hay variedades que se pueden recuperar, variedades que aún tienen algo que decir a los mercados.

SANCHA con la Garnacha del Alto del Najarilla.
.- ¿Compráis uvas?
Sí, de algunas viñas viejas de viticultores, porque hago una colección de Garnachas… Los enólogos somos muy dados a apropiarnos en seguida de todo, pero yo comercializo los vinos con el nombre del viticultor que ha mantenido ese viñedo a lo largo de los años.
.- Por ejemplo…
Manolo LópezFernando Martínez de TodaRubén Liquete, etc. Y pongo el nombre en la etiqueta. El vino es “Peña del Gato”, pero después pone “terroir Fernando Martínez de Toda”, o “terroir Manolo López”, etc.
.- ¿Qué edad tienen esos señores?
Desde cincuenta y tantos hasta 80 años de edad.

EN una de sus más de 1000 conferencias -en este caso en China-, de 100 minutos de duración.
Contemplar Rioja Alavesa desde el Alto del Najerilla
.- ¿Cómo se ve Rioja Alavesa desde Baños de Río Tobía?
Hay cosas en las que soy optimista. Creo que se van a resolver. Sinceramente digo que ahora tenemos motivos de diferenciación dentro de todo Rioja, y creo que ha sido el paraguas histórico que a todos nos ha arropado. Espero y deseo que todos se mantengan dentro de Rioja, pero cada uno defendiendo su zona, como hacen en Rioja Alavesa, o los vinos de pueblo de Labastida, Laguardia, los vinos de pueblo de Lanciego, o los viñedos singulares. Antes no había camino para diferenciarnos, pero ahora creo que sí lo hay.
.- ¿Tú cómo defiendes lo tuyo?
Con mucho entusiasmo, como ves. En la vida para defender las cosas hay que tener ilusión por ellas. Con ilusión se pueden hacer cosas como yo he demostrado.

DEFENDER lo tuyo, “como hacen en Rioja Alavesa”. 
.- ¿Qué edad tenías cuando empezaste con la recuperación de las variedades autóctonas minoritarias?
Tenía 22 años, y ahora tengo 55. Desde entonces he aprendido mucho, curiosamente yo que soy de formación científica, y soy ingeniero, enólogo y doctor, sin embargo he aprendido a acercarme más a la tierra, al viñedo, y a interpretar y a valorar más los viñedos que plantaron nuestros abuelos.
.- ¿Qué haces en la Universidad de La Rioja?
Dirijo el módulo de Enología del Master, donde tengo 35 alumnos.
.- ¿Cómo vienen las nuevas generaciones?

EL VITIVINICULTOR junto a algunas de sus vinos.
Situar los blancos de Rioja en las mejores mesas del mundo
Hay muchos que vienen de China, de Argentina, de Suecia y de Estados Unidos a estudiar aquí, lo cual es muy positivo. Nunca hemos tenido gente tan bien formada como ahora. Hay siete facultades de Enología en España, y concretamente la de La Rioja es puntera en nuestro país.
.- Vienen del mundo, donde hay grandes vinos.
Los hay, pero Rioja ha hecho un camino muy importante con los tintos. Ese camino no lo hemos recorrido igual con los blancos, donde tenemos todavía mucho por hacer. Ahí es donde tenemos que investigar más, para poner los blancos de Rioja en las mejores mesas del mundo.

“SI me preguntaras si hoy tenemos mejores uvas…
.- Van y vienes los suscriptores Atkin, Suckling, Luis Gutiérrez… repartiendo premios y dando galardones. ¿Dónde pones tú el acento?
Hay que mirar al terroir. Nos hemos dejado llevar mucho por la técnica. Hemos hecho un avance importante en las bodegas, en equipamiento y tecnología, en enólogos (hay bodegas que tienen entre 8 y 10 enólogos), y con seguridad tenemos vinos mucho mejores que hace 30 años, pero si me preguntaras si hoy tenemos mejores uvas…
.- Te lo pregunto. ¿Tenemos hoy mejores uvas que hace 30 años?
Tengo serias dudas. Creo que hemos abandonado la viticultura, que ha sido la hermana pobre de la enología, y donde tenemos que seguir apostado es por mejorar las viñas viejas y avanzar en desarrollar material vegetal que sea menos productivo y con técnicas más respetuosas con el medio ambiente. Ese va a ser el camino del futuro. La viticultura no puede seguir siendo la hermana pobre de la enología.

EN SU CASO, Viticultura y Enología están hermanadas en pie de igualdad.
.- Suena contradictorio lo que dices, como si fuera casi un contrasentido: “Mejores Vinos y Peores Uvas”.
Es así porque la bodega y el campo no han avanzado de igual manera. Hemos sacado muchísimo partido a las uvas que tenemos, pero no hemos avanzado en la calidad de las uvas. La mayoría de los cambios que se han dado en la viticultura han ido encaminados a desarrollar clones de Tempranillo más productivos, a desarrollar técnicas de riego para aumentar la producción…
Y no a desarrollar fundamentalmente qué ventajas tiene la uva de la viña vieja. Una evidencia de todo esto es que ya hay más de 80 tesis doctorales sobre el riego del viñedo.

¿HASTA dónde llega el viticultor / y dónde empieza el profesor?
.- Me va a costar en tus declaraciones saber dónde acaba el viticultor y donde empieza el doctor en enología y el profesor
Soy viticultor, pero pienso como profesor. Y soy profesor, pero también pienso como viticultor. No soy capaz de separarlo ni yo mismo. Pero nuestro alumnado de la Universidad lo tiene claro, sabiendo distinguir quién toca de oído y quién conoce la partitura.
ALFRED FERRIS GARCIA
Sensibilidad y conocimiento combinados
¡Fantástico!
Sancha , y afortunadamente otros muchos a uno y otro lado del Ebro en esta zona, sabe cuáles son los puntos fuertes que ayudan a producir vinos diferenciados y de calidad:
-variedades y clones elegidos por su calidad y no por su cantidad
-viñas viejas y marcos estrechos de plantación
-parcelas y parajes con personalidad y con alma
-manejos respetuosos y ecológicos
-la importancia de la viña, al menos al mismo nivel sino por encima, de la “barrica”
Solo añado que esas viñas viejas que algunos trabajamos por estos lares no van a durar eternamente. Y que, por lo tanto, lo nuevo que se plante tiene que ir en la misma línea, dentro de la misma filosofía: marcos estrechos de plantación de cepas y clones de calidad en secano, con manejos “sensibles” o ecológicos y apuestas por parcelas, parajes y paisajes a pequeña escala y con alma.
¡Enhorabuena!









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