viernes, 27 de marzo de 2020

Demeter



Deméter​ · en griego antiguo Δημήτηρ o Δημητρα, ‘diosa madre’ o ‘madre distribuidora’, quizá del sustantivo indoeuropeo *dheghom *mater · es la diosa griega de la agricultura, tierra verde y joven, ciclo vivificador de la vida y la muerte, y la ley sagrada.
Se la venera como la `portadora de las estaciones´ en un himno homérico, un signo de que era adorada mucho antes de la llegada de los olímpicos.
El himno homérico a Deméter ha sido datado sobre el siglo VII a. C. Junto a su hija Perséfone eran los personajes centrales de los misterios eleusinos que también precedieron al panteón olímpico.
En la mitología romana se asociaba a Deméter con Ceres. Cuando se le dio a Deméter una genealogía, se dijo que era hija de los titanes Crono y Rea (ambos hijos de Gea y Urano), y por tanto hermana mayor de Zeus. A sus sacerdotisas se les daba el título de Melisas.
Es fácil confundir a Deméter con Gea, su abuela, y con Rea, su madre, o Cibeles. Los epítetos de la diosa revelan lo amplio de sus funciones en la vida griega.
Según el retórico ateniense Isócrates, los mayores dones que Deméter daba a los atenienses eran el grano, que hacía al hombre diferente de los animales salvajes, y los misterios eleusinos, que le daban mayores esperanzas en esta vida y en la otra.

Relación de Deméter con Perséfone


El mito fundamental de Deméter, que constituye el corazón de los misterios eleusinos, es su relación con Perséfone, su hija, y ella misma de joven.
En el panteón olímpico, Perséfone era hija de Zeus y consorte de Hades (Plutón para los romanos, dios de la riqueza del inframundo). Perséfone se convirtió en diosa del inframundo cuando Hades la secuestró en la tierra y la llevó con él. Perséfone había estado jugando con algunas ninfas a quienes Deméter convirtió en sirenas como castigo por no haber intervenido. La vida se paralizó mientras la deprimida Deméter (diosa de la tierra) buscaba a su hija perdida. Finalmente, Zeus no pudo aguantar más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone enviando a Hermes para rescatarla. Pero antes de liberarla, Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, lo que la obligaba a volver seis meses cada año. Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación. Pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía al inframundo, la tierra se convertía estéril.
Por lo tanto, durante los seis meses que Perséfone estaba al lado de su madre, corresponden a la primavera y el verano, cuando la Tierra se llena de flores y calor, mientras que los seis meses restantes, Deméter está triste por la ausencia de su hija y llega el frío durante los meses que corresponden al otoño y al invierno.
Fue durante su viaje para rescatar a Perséfone del inframundo cuando Deméter reveló los misterios eleusinos. En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone.
En otras versiones Perséfone no era engañada para comer las semillas de granada sino que decidía comerlas por sí misma. Algunas versiones afirman que comió cuatro semillas en lugar de seis. En cualquier caso, el resultado final es la sucesión del verano, la primavera, el otoño y el invierno.

Estancia de Deméter en Eleusis

Mientras Deméter buscaba a su hija Perséfone, habiendo tomado la forma de una mujer anciana llamada Doso, recibió la hospitalaria bienvenida de Céleo, el rey de Eleusis en Atica. Céleo le pidió que cuidase de Demofonte y Triptómelo, los hijos que había tenido con Metanira.
Como regalo a Céleo por su hospitalidad, Deméter planeó convertir a Demofonte en un dios, cubriéndolo y ungiéndolo con ambrosía, respirando suavemente sobre él mientras lo sostenía entre sus brazos y su pecho, y haciéndolo inmortal quemándolo sobre carbones al rojo vivo en la chimenea del hogar familiar cada noche, a espaldas de sus padres.
Deméter no pudo completar el ritual porque Metanira sorprendió una noche a su hijo en el fuego y chilló asustada, lo que enfureció a Deméter, quien lamentó que los mortales no entendiesen el concepto y el ritual.
En lugar de hacer inmortal a Demofonte, Deméter decidió enseñar a Triptólemo el arte de la agricultura y, a través de él, el resto de Grecia aprendió a plantar y segar cultivos. Triptólemo cruzó el país volando en un carro alado mientras Deméter y Perséfone cuidaban de él, ayudándolo a completar su misión de educar a Grecia entera en el arte de la agricultura.
Más tarde, Triptólemo enseñó a Linco, rey de Escitia, el cultivo del trigo, pero Linco rehusó enseñarlas a sus súbditos, y trató de matar a Triptólemo. Deméter lo transformó en lince.
También Fítalo recibió hospitalariamente a Deméter y como premio la diosa le dio la higuera. 




















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