Joan Ángel Lliberia: “Para hacer un gran vino necesitas mucho trabajo”

 

No es por casualidad. Es el resultado del trabajo de Joan Ángel Lliberia de la bodega Edetaria en Terra Alta. Su nombre acompaña a los de otros prestigiosos enólogos de todo el mundo y es protagonista de guías y reconocimientos. La Terra Alta es ahora, aún más alta.
De estudios, Ingeniero Agrónomo y con un Master en Dirección del Sector del Vino en el OIV, Joan Ángel emprende caminos de liderazgo en diferentes empresas y sectores hasta que un buen día vuelve a su tierra de origen, Gandesa, y en homenaje a su abuelo, que fue enólogo, y a sus padres, que aún son viticultores, en 2003 levanta la bodega Edetaria en medio de un escenario único. A partir de ahí la aventura comienza y tras el esfuerzo que acompaña a quien persigue el éxito sus vinos se van posicionando.



Se me hace un tanto raro entrevistar a alguien con quien he compartido más de una copa de vino y buenos momentos. Aun así, tiro de agenda en el teléfono móvil y, tras unos tonos, escucho la voz de Joan Ángel. Unos saludos y unas risas son el preámbulo de una distendida conversación entre quienes ya se conocen y no necesitan protocolo alguno.
· En los años 90 cuando algunos sacaron al mercado vinos de Terra Alta, tan "cañeros" ¿tu creías que la Terra Alta iba a llegar a donde ha llegado hoy en día? 
Sinceramente, en los 90 no. Josefina Piñol y Barbara Forés fueron muy valientes ya que no tenían modelos a seguir y no se sabía si iban a funcionar o no. Gracias a ello se vio que había otra orientación como pasaba en el Priorat también que tenían vinos muy poderosos y en cambio el mercado no los quería hasta que vinieron de fuera y nos explicaron a todos como hacer los vinos.
Si es cierto que en el 2000 te das cuenta de que puede haber una posibilidad de trabajar con nuestras viñas viejas de variedades autóctonas y conseguir algo realmente auténtico que era lo más complicado.




· Tu paso por Francia no te ha condicionado a utilizar variedades foráneas. Te apegas a la viña de aquí ¿no?
Bueno al principio también tuve algún pecado oculto (reímos ambos). No es que se hiciesen cabernets malos o shirahs malos, ni aquí ni en el priorat. Lo que pasa es que no son auténticos y no expresan lo que expresa una garnacha blanca, una garnacha fina, o una cariñena o una garnacha peluda. Entonces claro, el discurso más fácil en todo el mundo era el del cabernet, la merlot o la shirah, que por ejemplo es la segunda variedad tinta en producción aquí en Terra Alta, fácil de beber, buen color, etc. Vinos fáciles, pero para hacer un gran vino de garnacha necesitas mucho trabajo. La tendencia del km 0 cuando la restauración pedía vinos de la otra punta del mundo y teníamos productos de aquí, más valorados fuera, que aquí. Es un pecado pensar que lo de fuera es mejor que lo nuestro. Pero nos hemos ido reafirmando todos.
Tenemos un clima increíble y una variedad de suelos increíbles. Mas de 30 suelos diferentes que no lo tiene nadie. Yo me he centrado en cinco para hacerlo fácil. Siempre hablo del panal y, ahora todo el mundo habla del panal. El tapás. Nadie habla del tapás como suelo y es fantástico para hacer vinos tintos. Suelos margarios de 5 o 6 metros de profundidad de varios colores que te aportan una complejidad y una mineralidad fantástica. Canto rodado de antiguos ríos que aportan salinidad increíble. Tenemos una diversidad fantástica peo, debemos ponernos de acuerdo como hemos hecho para elegir la garnacha blanca como bandera de la Terra Alta. Cada uno con su interpretación, pero la hemos colocado en el mapa internacional.
En mi caso, en el 2006, la Guía Peñín ya puso Edetaria como mejor blanco de España y más tarde en los Premios Vinari como primer vino blanco. La Guia de Vinos de Cataluña también nos pone en el pódium y este año ha sido el Cum Laude en Wine Spectator, único blanco español en la wine experience de New York. Jancis Robinson 18 puntos sobre 20 y Decanter también coincidiendo con el Edetaria. Escucha Javier, esto no es por casualidad.

· Obviamente, es por un largo y duro trabajo Joan Ángel. Y eso a nivel personal ¿Cómo se lleva? ¿Cómo es el ser reconocido a nivel mundial por tu trabajo? 
Pues eso se lleva muy bien. Como paso en el Priorat, el que te reconozcan fuera antes que dentro, ayuda. Esta semana mismo, nos han reconocido el Edetaria Selección Tinto como Vino de Finca y ha habido muchos productores y elaboradores de Terra Alta que me han felicitado. Competidores que me han hecho comentarios muy bonitos y eso es algo de agradecer y que te llena.



Siempre he dicho que uno solo no hace nada y que, todos juntos tenemos que poner a la Terra Alta donde se merece. Todos unidos y cogidos de la mano. Y después que cada uno, y en la garnacha blanca es una evidencia, le da el carácter y la interpretación. Y volviendo a lo que íbamos de como me siento, ahora en breve nos vamos a Tokyo al restaurant de Carme Ruscalleda a hacer catas de garnacha blanca. ¿Qué como me siento? Muy contento de poder llevar a esa parte del mundo nuestra garnacha blanca, nuestro panal, nuestro mediterráneo extremo, que es único y que nos permite ir por todo el mundo con la cara bien alta y poniendo el listón muy alto. Ves que la gente admira un recóndito pequeño trocito de tierra con apenas 12000 habitantes y eso es muy chulo. Muy orgulloso de poner la Terra Alta en el mundo del vino.
· Es muy bonito esto que me cuentas y tiene que ser un orgullo y también una gran responsabilidad...
Falta mucho todavía. Estuve no hace mucho en Montpellier en un evento con vinos naturales de garnacha y les decía de donde venía y al nombrar la Terra Alta no sabían donde estaba. No debemos bajar la guardia. 

Aunque la garnacha blanca se posicionó en Les Granaches du Monde en Terra Alta, hay más trabajo...
Así es. La garnacha peluda es una mutación y que da frescor y acidez. Una joya. En Edetaria hemos apostado por una selección clonal un proyecto que costará de 5 a 8 años para conseguir 2 o 3 clones de garnacha peluda que, aunque nosotros seamos los que soportamos todo el impacto económico y de esfuerzo que ello supone, otras personas podrán beneficiarse cuando esto se comercialice.
Tenemos la garnacha fina, que la llamamos así porque es diferente de la garnacha comercial. La fina tiene el grano más grande, tiene menos color, tiene la piel dura. No es una garnacha tinta negra comercial normal. Este es nuestro fenotipo y no puede perderse. Ahora se están plantando garnachas blancas y tintas que llegan de la otra punta del mundo y es un grave error. Debemos hacer la selección de nuestras propias garnachas y preservar que no se pierda este material y esta diversidad genética. Por eso nos hemos dedicado a invertir en ello y hacerlo posible y para que no se pierda este enorme patrimonio.
· Gracias Joan Ángel por darnos a conocer un poquito más de tu trabajo y de esa maravilla llamada Terra Alta.






Después de trabajar como ejecutivo en varias multinacionales, Joan Ángel Lliberia decidió volver a su Gandesa natal para, ante la sorpresa de su padre que siempre asoció el campo con la vida dura, trabajar las viñas familiares y crear un proyecto vitivinícola de cierta entidad. Ingeniero agrónomo y máster de viticultura por la OIV, se centró inicialmente en el producto más característico de la zona, la garnacha blanca, para pasar a obtener resultados muy interesantes también con los tintos, un capítulo en el que tienen cabida la garnacha tinta normal que ellos llaman “fina” y la “peluda” que se distingue por el envés velloso de la hoja.

El nombre de la bodega procede de la “vía Edetana” que en tiempos de los romanos comunicaba el puerto de Dertosa (la actual Tortosa) con Cesaraugusta (Zaragoza).

Cuentan con 35 hectáreas propias con alto porcentaje de viñedo viejo que destinan a las gamas más altas y 15 arrendadas que cultivan directamente. Están empezando a trabajar en ecológico y esperan poder tener la certificación en tres años. Tienen identificados cinco tipos de suelo entre los que se incluye la característica duna fósil de arena de la zona conocida como panal, junto con otros pedregosos, arcillosos, limos muy pobres o de distintas capas de margas.






La bodega, edificada en 2003 y situada en la carretera que va de Gandesa a Vilalba dels Arcs y que pone en contacto la plana con el altiplano, está concebida como un gran balcón al viñedo con vistas a las sierras de Pàndols Cavalls y Els Ports de Tortosa-Beceit, este último parque natural. Los viñedos están situados en la plana o zona baja, muy marcada por la influencia del garbí o aire húmedo procedente del mar que atempera las altas temperaturas del verano.

Los Via Terra blanco (100% garnacha blanca joven, 30.000 botellas, ) y tinto (100% garnacha tinta con seis meses de barrica) en el entorno de los 8 € son los vinos de entrada de gama a los que siguen los Vía Edetana (en torno a 10-11 € en España), que se elaboran también en versión blanca (con 30% de viognier vendimiado casi en verde y la mitad del vino criado en barricas) y tinta (con syrah y cariñena en el ensamblaje y 10 meses de crianza), y la gama Edetaria Selecció que incluye una garnacha blanca de suelos de panal trabajada en barricas de 300 litros y un tinto que combina garnacha peluda (60%), garnacha fina (30%) y cariñena (10%).






De aparición más reciente, hay una nueva gama de vinos de viñedos muy específicos. Todos ellos proceden de cepas muy viejas y sus producciones apenas sobrepasan las 1.000 botellas con precios en el entorno de los 35-38 € en España. Elaborados con viñas que antes se destinaban a los Edetaria Selecció, marcan un nuevo horizonte de calidad en la zona, sobre todo en lo que se refiere a variedades tintas. Si La Pedrissa es un fantástico monovarietal de cariñena de un único viñedo, La Personal se centra en la garnacha peluda y La Genuïna en la garnacha fina de viñas cultivadas en suelos multicolores formados por distintas capas de margas y llamados localmente tapàs. También está la garnacha blanca La Terrenal, procedente de una viña de suelos arcillosos que se ha desgajado de Edetaria para que este último se centre solo en suelos de panal.






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