sábado, 23 de noviembre de 2013

ALSACIA


Viñedo de Alsacia


Situada al norte de Francia entre Estrasburgo y Mulhouse, es una región vinícola que se extiende unos 120 Km de largo por 1 a 5 Km de ancho a la orilla oeste del Rhin.
Está tan al norte como los viñedos lo pueden estar, para asegurar su maduración, solo le supera Champagne.

Son muchos y variados los factores que hacen tan peculiar la región de Alsacia y sus vinos.
Protegidos contra los fríos y húmedos vientos del noroeste por los Vosgos, con una orientación hacia el sureste, estos viñedos gozan de uno de los climas más secos de Francia y de un otoño particularmente soleado. Las uvas, aunque con un clima frío, consiguen madurar y producen algunos de los vinos más finos y elegantes de Europa.

La extraordinaria variedad de sus suelos, que van desde las calizas y las margas hasta las rocas graníticas, las areniscas y los limos, contribuye a hacer de Alsacia una región vinícola original.
El clima, el suelo y las variedades de sus uvas no son los únicos factores que hacen tan peculiares sus vinos. Su situación en una zona fronteriza ha provocado una gran inestabilidad que durante el siglo XIX y XX ha producido que Alsacia no haya cohesionado su fama como lo han hecho Burdeos o Bourgogne. Han sido dos siglos de confusa identidad nacional que han determinado una personalidad ambivalente.

Alsacia produce `vinos alemanes según el método francés´, es decir, si los vinos alemanes son famosos por sus aromas florales, a los Alsacianos hay que sumarles su cuerpo y estructura que los hace el compañero ideal para la cocina francesa.

Lo que realmente distancia tanto los vinos alsacianos de los alemanes, es su interpretación. Mientras los alemanes buscan el equilibrio natural entre el azúcar y la acidez de la uva, los alsacianos prefieren fermentar todo el azúcar, muy elevados por las condiciones climáticas, para así concentrar todas las esencias de los tipos de uva alemana.

En Alsacia raramente se menciona el nombre del viñedo. En la etiqueta consta solamente el nombre de la casa y la variedad de la uva. Puede sorprender que existan viñedos catalogados como Grands Crus, pero la mayoría de las casas tradicionales, han optado por elaborar vinos con sólidos niveles de calidad a producir singularidades.

Solo dos categorías se salvan: el Vendages Tarives o vendimia tardía, procedentes de uvas muy maduras y la Sélection des Grains Nobles, de uvas afectadas por la podredumbre noble.

La Mayor parte de las uvas utilizadas en Alsacia no se encuentran en ninguna otra zona vinícola de Francia, solamente la Pinot Gris y la Pinot Noir están presentes en otras vinícolas de Francia.
En los últimos años tanto las especialidades dulces como las vendimias tardías, “Vendange Tardive”, y las selecciones de granos nobles “Sélection de grains Nobles” han experimentado un renacimiento notable. Estos dos vinos poseen con toda seguridad, el sabor más exótico del mundo. También lo ha hecho el Crémant d'Alsace, un extraordinario vino espumoso.

El viñedo de Alsacia (en francésVignoble d'Alsace ) es una región vinícola de Francia que se extiende por el nordeste de Francia, coincidiendo con la región homónima. Los vinos de Alsacia tienen una fuerte influencia germánica. Junto con Austria y Alemania, produce algunos de los más destacados blancos riesling del mundo, pero en el mercado de exportación, Alsacia es quizá más conocida por los muy aromáticos vinos gewürztraminer. Debido a su influencia germánica, es la única región de Francia que produce principalmente vinos monovarietales, elaborados típicamente de uvas similares como se hace en Alemania.

Los vinos blancos usan principalmente las variedades rieslingsilvaner y gewürztraminer; otras cepas blancas son muscatpinot blancchasselas y pinot gris.
En 2006, crecía la vid en 152,98 km² de 119 villas de Alsacia, y se produjeron 111,3 millones de litros de vino, correspondiendo a 148,4 millones de botellas de 750 ml.

De la superficie de viñedo, el 78% estaba clasificado para la producción de vinos de la AOC Alsace, 4% para la AOC Alsace Grand Cru y un 18% para la AOC Crémant d'Alsace 25% de la producción se exporta, y los cinco grandes mercados para la exportación de vinos alsacianos en cuanto a volumen siguen siendo BélgicaPaíses BajosAlemaniaDinamarca y los Estados Unidos.

·         1  Clima y geografía
·         2  Variedades viníferas
·         3  Estilos de vino
·         4  Clasificación del vino
·         5  Historia
·         6  Etiqueta de vino
·         7  Productores



Clima y geografía


La geografía de este viñedo de Alsacia queda determinada por dos factores principales, las montañas de los Vosgos en el oeste y el río Rhin en el este. Los viñedos se concentran en una estrecha franja, que corre en dirección norte-sur, en las laderas orientales de los Vosgos, a altitudes que proporcionan un buen equilibrio entre la temperatura, el drenaje y la insolación.
Debido a los vientos predominantes, que vienen del Oeste, los Vosgos tienden a proteger Alsacia de la lluvia y la influencia marítima, y la región es por lo tanto bastante seca y soleada, hasta el punto de que Colmar, por ejemplo, recibe menos lluvia que cualquier otro punto de Francia, por debajo de los 500 mm.  Alsacia tiene una geografía muy variada, con muchas clases diferentes de suelo representadas en sus viñedos. Se sitúan las viñas entre los 200 y los 450 msnm, en las laderas de las colinas previas a los Vosgos, cuyo accidentado relieve y variados suelos provoca viñedos diferentes y que alcanzan altas cotas de calidad.
Hay una ruta del vino de Alsacia (Route des Vins d'Alsace) a lo largo de 170 kilómetros por carretera que recorre la gran llanura alsaciana. Fue ya descrita en mayo de 1953 y es el principal camino turístico de Estrasburgo a Colmar. Cruza las principales áreas de producción vinícola de la región. Están en dos departamentos, el del Bajo Rhin y el del Alto Rhin. De norte a sur, estos son los 67 municipios cruzados por la ruta:

·         Marlenheim
·         Wangen
·         Westhoffen
·         Traenheim
·         Bergbieten
·         Dangolsheim
·         Soultz-les-Bains
·         Avolsheim
·         Molsheim
·         Rosheim
·         Boersch
·         Ottrott
·         Obernai
·         Bernardswiller
·         Heiligenstein
·         Barr
·         Mittelbergheim
·         Andlau
·         Itterswiller
·         Nothalten
·         Blienschwiller
·         Dambach-la-Ville
·         Scherwiller
·         Châtenois
·         Kintzheim
·         Orschwiller
·         Saint-Hippolyte
·         Rodern
·         Rorschwihr
·         Bergheim
·         Ribeauvillé
·         Hunawihr
·         Zellenberg
·         Riquewihr
·         Beblenheim
·         Mittelwihr
·         Bennwihr
·         Sigolsheim
·         Kientzheim
·         Kaysersberg
·         Ammerschwihr
·         Ingersheim
·         Niedermorschwihr
·         Turckheim
·         Colmar
·         Wintzenheim
·         Wettolsheim
·         Eguisheim
·         Husseren-les-Châteaux
·         Voegtlinshoffen
·         Obermorschwihr
·         Hattstatt
·         Gueberschwihr
·         Pfaffenheim
·         Rouffach
·         Westhalten
·         Soultzmatt
·         Orschwihr
·         Bergholtz-Zell
·         Bergholtz
·         Guebwiller
·         Soultz
·         Wuenheim
·         Cernay
·         Vieux-Thann
·         Thann




La villa de Riquewihr es una de las paradas de la Route des Vins, considerada la ciudad más importante de esta ruta.


Variedades viníferas

Variedad
Área 2006 (proporción)1
21.9%
21.2%
18.4%
13.9%
10.4%
9.5%
Variedades muscat
2.3%
0.7%
Otras, incluyendo chardonnay y savagnin
1.1%
Viñedos mixtos
0.6%
Suma
15 298 hectáreas
A lo largo de las últimas décadas, las plantaciones de riesling, pinot gris y pinot noir se han incrementado, mientras que la uva sylvaner (en el pasado la variedad más abundante) y chasselas han decrecido.


Variedades viníferas

 

El Rhin. vinos de Alsacia y Alemania. Variedades


Olvidándonos de la producción marginal de vino tinto de de pinot noir la paleta de variedades blancas que se extiende por Alsacia está marcada por la relación histórica entra ambos lados del Rhin y con la excepción del deliciosamente fragante Muscat de Alsacia (uno de los moscateles de grano menudo de origen probablemente meridional y mediterráneo) las variedades son las que podemos encontrar en la vecina Alemania:  SylvanerGewürztraminerRieslingPinot gris (Rülander, o Grauerburgunder en Alemania), Pinot Blanc (Weissburgunder) o en Suiza como el chasselas. Algunas variedades marginales tienen otras referencias como el Klevener de Helligestein en el Savagnin del Jura.

Vamos a comentar muy brevemente las tres variedades genuinas de la zona que pueden considerarse las más nobles (Riesling, Pinot Gris y Gewurztraminer) dejando para otra ocasión algún comentario sobre otras variedades de gran interés como el fragante y seductor Muscat, el elegante Pinot Blanc y el humilde y herbáceo pero fresco, brioso y auténtico Sylvaner.

Riesling


Originario de Orléans, introducido en Alsacia en el siglo XV, es la variedad renana por excelencia. Se ha difundido en otros estados del Norte y del Centro de Europa, también en el nuevo mundo. Reconocido como una de las mejores variedades blancas del mundo, si no la mejor, es un vino gastronómico por excelencia. Tanto por su longevidad en bodega como por mantener simultáneamente su carácter varietal a la vez que refleja extraordinariamente la especificidad del terroir.

Las características principales del Riesling son su intenso perfume y su punzantemente fresca acidez que consigue mantener incluso a altos niveles de madurez.

Su espectro aromático incluye hermosos aromas de frutas como manzana, albaricoque y a veces melocotón sin renunciar en los buenos vinos secos a un nervio y estilo marcadamente mineral que al envejecer en botella expresa en su bouquet entre los aromas frutales más terciarios contenidos cítricos y notas de lanolina y keroseno.

Aún a riesgo de simplificar, hablando de vinos secos, si hacemos una comparación, en el caso de los prestigiosos rieslings alemanes del Mosela y las diferentes zonas del Rhin (un 20% de su plantación de viña), el resultado en los de alto nivel es mas fino, penetrante, incisivo, metálico y mineral mientras que en el caso del riesling alsaciano los vinos suelen ser ligeramente más profundos, más frutales, más potentes, glicéricos y llenos que en Alemania.

(Salvando las distancias esta diferencia me recuerda a la que existe entre los Albariños gallegos del valle del Salnes, finos, acerados, minerales y los Alvarinhos portugueses de Monçao, amplios, frutales y opulentos)

A esto podemos añadir que cada vez hay más rieslings alemanes absolutamente secos (partiendo de un modelo clásico algo dulzón), mientras que, como comentaremos más adelante, algunos productores alsacianos modernos permiten azúcar residual en los vinos, sobre todo las añadas de más graduación en un intento por respetar en carácter del vino en la misma, cuando el carácter clásico del riesling en Alsacia debiera ser la acidez y la absoluta sequedad.


Lógicamente estos perfiles cambian cuando hablamos de los VT y SGN.
Está considerada una de las mejores clases de uva. Produce uno de los vinos más elegantes y delicados del mundo, aun así es despreciada en la mayor parte de las zonas vinícolas del mundo. Es capaz de crecer en condiciones muy desfavorables pero no en los climas cálidos. Es un vino fresco, característico viril, de un afrutado exquisito.

Las cepas de uva Riesling ocupan la mayor superficie de los cultivos de viñedo de Alsacia (23,2% de las 15 100 ha cultivadas en el 2000 ) y sus vinos son destacados por su calidad.
La uva riesling está considerada la más noble uva blanca del mundo. La elaboración del Riesling alsaciano difiere de la sus vecinos alemanes debido en parte, a la naturaleza diferente del perfil calcáreo dominante del suelo de la Plaine d'Alsace y por una preferencia por los métodos tradicionales franceses de vinificación. El Riesling alsaciano resulta de mayor graduación (en torno a los 12º) y finura, debido a su crianza más prolongada en barril y a la práctica permitida en Francia de la Chaptalización.

Los vinos de uva Riesling de Alsacia no suelen consumirse jóvenes a diferencia de las otras variedades de la región y tienden a ser secos y de acidez nítida, lo que les confiere un gusto de cuerpo denso y largo paladar. A partir del tercer año, se abren y desarrollan aromas afrutados de mayor sutileza, pudiendo envejecer con facilidad y elevada calidad hasta los 20 años.

Gewurtztraminer


Muchos ampelógrafos la creen descendiente de la uva Aminea, una viña cultivada en el norte de Grecia. Sin embargo, su influencia tiene como punto de partida Italia, donde se cita por primera vez hacia el año 1000 como Traminer en torno a la localidad de Tramin o Tremeno que le ha dado nombre, en la zona del Alto Adigio.

Es la segunda variedad en cantidad de plantación en Alsacia, 18.4%, y la mayor parte se encuentra en el alto Rhin donde se adapta particularmente bien a los suelos arcillosos que se encuentran al pie de los Vosgos.
T iende a tener el hollejo rojo pero que se considera variedad blanca, es común en Alsacia.
Color gris rojizo, con él se elaboran vinos blancos secos de un bouquet inconfundible. Con cuerpo, aterciopelado, de un paladar exultante, de una gran finura. De él se elaboran dos de los más grandes vinos del mundo el “Vendages Tardives” y la “Sélection de Grains Nobles”.

Es una variedad tremendamente aromática, muy afrutada, con recuerdos amielados y de uva de mesa.
Normalmente se fermenta seca y produce vinos dorados, de medio-gran cuerpo con encabezados aromas de lychees, pétalos de rosa y melocotón. Alcanza de modo natural niveles más altos de azúcar que el Riesling lo que le hace ideal para vinos dulces, de vendimia tardía. Estos pueden ser untuosamente dulces y exquisitos y los mejores pueden mantenerse durante décadas.
Normalmente se fermenta seca y produce vinos dorados, de medio-gran cuerpo con encabezados aromas de lychees, pétalos de rosa y melocotón. Alcanza de modo natural niveles más altos de azúcar que el Riesling lo que le hace ideal para vinos dulces, de vendimia tardía. Estos pueden ser untuosamente dulces y exquisitos y los mejores pueden mantenerse durante décadas.

En lo que se refiere a sus características varietales, más presentes en los vinos secos, se trata de un vino de perfil aromático obvio: Con componente de pétalos de rosa entre humo, fruta de lychee y piel de cítricos envuelto en humo, pimienta y canela, que se complementa con una textura amplia, grasa y de gran cuerpo, un vino de un carácter rico y hedonístico pero quizás también decadente, que puede producir algo de cansancio. La menos ácida de las tres variedades, en los años climáticamente buenos para la maduración, el productor ha de elegir entre azúcar residual o un grado alcohólico algo exagerado para un vino de mesa. Muchos lo consideran el tipo de vino ideal para maridar con la cocina oriental.

También se planta en Alemania, concretamente en Renania-Palatinado y Baden, Austria, el Alto Adigio en Italia y en menor extensión en Australia, Nueva Zelanda y California. Gerwürz significa especia en alemán, aunque esta uva de piel rosada tiende a producir vinos más bien con perfumes exóticos que cargados de notas especiadas.

La Pinot Gris en Alsacia (Antes Tokay Pinot Gris)


De origen borgoñón, es la forma gris (mutante) del pinot noir. De hecho toda la carga genética de las semillas es de pinot noir y solo se reproduce como gris por reproducción vegetativa. Tercera variedad en plantación en Alsacia, con un 13.9%

Lo mejor es que combina el rico aroma de perfume encabezado del Gewürztraminer con la acidez que uno asocia al Riesling. Envejece muy bien desarrollando ricas características mantecosas.

Frutal, meloso y agradable, pero complejo, especiado, intrigante, amplio y persistente. Más ácido, menos pesado y decadente que el Gewürztraminer, pero más graso, amplio, especiado y complejo que el riesling.

Aunque podemos encontrar en el Rhin alemán su correspondencia en el Rulander (Grauerburgunder) más amielado pero más simple, su referencia internacional más retadora es el Pinot Grigio del Friui italiano, también complejo y especiado pero más fresco y quizás más ácido. También se encuentra en el nuevo mundo, particularmente en Oregón.

En Alsacia se adapta mejor a los suelos profundos y arcillosos en el norte de la región donde produce blancos secos ricamente melosos, así como soberbios dulces de vendimia tardía.


Sylvaner

Es una cepa de maduración temprana. En principio es una variedad neutra, aunque en las condiciones ideales como en Alsacia da unos resultados excelentes, siempre que sea cultivada con esmero. Nos da un vino fresco y afrutado.


Muscat

Es una de las familias de uvas más ramificadas y más antiguas de todas, sus orígenes están en el Egeo desde donde los griegos la difundieron por todo el mediterráneo.. Para nosotros es el moscatel, aunque el Muscat d'Alsace no es dulce. Produce un vino delicado, deliciosamente afrutado.

Tokay-pinot gris

Antiguamente denominada Tokay d’Alsace, aunque es engañoso, ya que no está emparentada con su homónima húngara. Produce un vino opulento, vigoroso, lleno de nobleza.

Pinot noir

Es la mejor variedad de uva tinta del mundo, la menos agradecida y la más implacable. Le gusta el clima frío, ya que brota y madura muy pronto, aunque en climas cálidos sólo produce vinos sólidos de sabor recocido o flojo, hay eso si buenos intentos en California y Australia que están abriendo camino. En Alsacia el resultado es un punto medio entre un rosado y un tinto. Se inclina más por el fragante aroma floral del Pinot Noir alemán que por la carnosidad del Bourgogne.

Pinot blanc

Se trata de una variante de la Pinot noir, que nos da un vino muy parecido a la Chardonnay, con menos sustancia y aroma. Se cultiva en el norte de Italia, Alsacia y Alemania. En Alsacia se utiliza para el Crémant d’Alsace.

Otras variedades

 

Durante siglos el pinot gris producido en Alsacia fue llamado «Tokay», habiendo una «AOC Tokay d'Alsace» hasta 1997, pero el «Tokay» alsaciano no se asemeja al vino húngaro del mismo nombre (el Tokaji, otra ortografía para la misma pronunciación: «tocái»). En 1997 la mención «Tokay» tuvo que dejar de aparecer sola sobre la etiqueta, desde ese año obligatoriamente debió acompañarla la mención Pinot gris. Desde el 1º de abril de 2007 los términos «Tokay» (para vinos de Francia u otros países) o Tocai (para los vinos de Italia u otros países) han dejado totalmente de tener curso legal, estando ya esos términos reservados para los vinos húngaros o eslovacos de la región vitivinícola de Tokaj-Hegyalja. En el viñedo de Alsacia los vinos y la variedad de uva anteriormente conocidos como «tokay d'Alsace» o «tokay pinot gris» pasaron en 2007 a llamarse, simplemente, «pinot gris».
Para el vino tinto y el rosado se suele usar la pinot noir.



Estilos de vino


Alsacia produce, principalmente, vinos blancos, tanto secos como dulces, y a menudo se elaboran con variedades de uva aromáticas. Gran parte de los vinos blancos de Alsacia se hacen con variedades viníferas aromáticas, así que muchos vinos alsacianos característicos son aromáticos, florales y especiados. Puesto que rara vez tienen aromas a barril de roble, tienden a tener un carácter varietalmente muy puro. Tradicionalmente, todos los vinos de Alsacia eran secos (lo que en el pasado los diferenció de los vinos alemanes que se hacían con las mismas variedades de uva), pero la ambición de producir vinos con un carácter más intenso y frutal ha llevado a algunos productores a elaborar vinos que contienen algo de azúcar residual.

Puesto que no hay ninguna etiqueta oficial que diferencie completamente los vinos secos de los semisecos puede llevar a confusión al consumidor. Es más usual encontrar azúcar residual en los vinos gewürztraminer y pinot gris, que alcanzan un mayor grado de contenido de azúcar al madurar, que en el riesling, muscat o sylvaner. Normalmente hay un "estilo de la casa" en lo que se refiere al azúcar residual, esto es, algunos productores sólo elaboran vinos totalmente secos, excepto en lo que se refiere a los vinos tipo estilo de postre.
En menor medida se hacen tintos pinot noir y caldos multivarietales conocidos como Edelzwicker. También hay vino espumoso tipo crémant elaborado con el método champenoisecrémant d'Alsace.


Clasificación del vino

Un decreto regula desde el 1 de marzo de 1984, la Denominación de Origen o Appellation d'origine controllée (AOC) de los vinos de elaborados en Alsacia, que pueden seguir una de las siguientes clasificaciones:

·         AOC Alsace: es la denominación más frecuente en la región y que suele a menudo estar seguida por el nombre de la variedad, como AOC Klevener de Heiligenstein, AOC Alsace Riesling, y así sucesivamente con Pinot noir, Sylvaner, Chasselas ou Gutedel, Gewurztraminer, Muscat, Pinot ou Klevener, y Pinot gris.

·         AOC Alsace Grand Cru, elaborados exclusivamente en 51 viñedos delimitados llamados grand cru, esto es, grandes pagos,3 y con uvas únicamente de las castas Riesling,Muscat (moscatel de grano menudo3 ), Gewürtztraminer o Pinot Gris.9 Se llaman AOC gran cru Kaefferkopf y así sucesivamente con Altenberg de Bergbieten, Altenberg de Bergheim, Altenberg de Wolxheim, Brand, Bruderthal, Eichberg, Engelberg, Florimont, Frankstein, Froehn, Furstentum, Geisberg, Gloeckelberg, Goldert, Hatschbourg, Hengst, Kanzlerberg, Kastelberg, Kessler, Kirchberg de Barr, Kirchberg de Ribeauvillé, Kitterlé, Mambourg, Mandelberg, Marckrain, Moenchberg, Muenchberg, Ollwiller, Osterberg, Pfersigberg, Pfingstberg, Praelatenberg, Rangen, Rosacker, Saering, Schlossberg, Schoenenbourg, Sommerberg, Sonnenglanz, Spiegel, Sporen, Steinert, Steingrubler, Steinkoltz, Vorbourg, Wiebelsberg, Wineck-Schlossberg, Winzenberg, Zinnkoepflé, Zotzenberg

·         AOC Crémant d'Alsace, vinos espumosos tipo crémant, como el cava o el champán.

·         AOC Alsace edelzwiker, ensamblaje de varias variedades viníferas.

Otro decreto de diciembre de 1999, permite a los AOC Alsace y Alsace Grand Cru llevar la mención Vendanges tardives (VT) o Sélection de grains nobles (SGN) si corresponden a criterios de calidad estrictos (vendimia manual, contenido mínimo en azúcar, vinos elaborados con una sola variedad de uva). Vendange Tardive significa "cosecha tardía" (lo que en alemán sería Spätlese), pero en términos de la exigencia de "peso de mosto" en la uva, VT es parecido al Auslese en Alemania. Sélection de Grains Nobles significa "selección de bayas nobles", esto es, uvas afectadas por podredumbre noble, y es parecido al Beerenauslese alemán. Tanto VT como SGN, los vinos de Alsacia tienden a tener más alcohol, y por lo tanto ligeramente menos cantidad de azúcar que los vinos alemanes que con ellos se corresponden. Por lo tanto, riesling VT y muscat VT tienden a ser semi-dulces más que dulces, mientras que gewürztraminer y pinot gris tienden a ser más dulces a nivel VT.


Historia

Hacia el año 58 a. C., los romanos ocuparon la orilla izquierda del Rin e introdujeron la vid. El gran momento de la viña alsaciana de la Roma clásica es el siglo III. En la Edad Media, los vinos de Alsacia, llamados "Vin d'Aussey" gozaban de reputación, exportándose en los siglos XVXVI y XVII hasta Inglaterra, el este de Alemania e incluso Italia. Se exportaban hacia los países nórdicos a través del Rin. Se considera que la época dorada de los vinos de Alsacia fue el siglo XVI, decayendo durante la Guerra de los Treinta Años. Una importante influencia en la historia del vino de Alsacia ha sido los repetidos cambios de nacionalidad de esta región, que ha pasado de Francia a Alemania y viceversa varias veces a lo largo de la historia. En los primeros años de la historia de la industria del vino alsaciano, se comercializaban junto a otros vinos alemanes puesto que el Rhin proporcionaba los medios de transporte del vino. Aún sobreviven bodegas fundadas antes de 1700.
Guerras y plagas diezmaron la viña desde el año 1870 hasta el año 1918. Alemania apoyó una política de apoyo a la cantidad en detrimento de la calidad. En gran parte de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, los estilos de vino en Alsacia y Alemania fueron diferenciándose, pues los vinos alsacianos permanecen plenamente fermentados, esto es, secos, en gran medida porque se pretendía marinarlos con comida. En la misma época, Alsacia ha experimentado también un impulso hacia una calidad superior, lo que llevó a que se le reconociera el estatus AOC en 1962. En décadas recientes, la diferencia entre Alsacia y Alemania ha disminuido, puesto que los vinos alemanes se han hecho más secos y más poderosos, mientras que muchos vinos alsacianos se han hecho más dulces y los vinos de cosecha tardía y estilo vino de postre han sido "redescubiertos" en Alsacia desde que las denominaciones VT y SGC se introdujeron en 1983.
Desde la Foire aux vins que se celebra en Ammerschwihr en abril hasta la Fête des vendanges de Obernai en octubre, muchas son las fiestas que se celebran en Alsacia en torno al vino. Destaca la Feria del Vino de Colmar, durante el mes de agosto, pero existen muchas otras. Entre ellas, la feria de la cofradía de San Esteban (confrérie Saint-Etienne) que data del siglo XIV y se restableció en 1947. O la que se celebra en Ribeauvillé el primer domingo de septiembre: el Pfiflertag, día de los pífanos, en la que se puede degustar gratuitamente el claro mosto en la Fuente del Vino.


Etiqueta de vino

Alsacia es conocida por ser la única región vinícola de Francia en la que desde hace años se etiquetaba en referencia al varietal, que era una tradición alemana mucho antes de que se difundiera con los vinos del Nuevo Mundo. No obstante, bajo las normas de la denominación de origen, no todos los nombres que suenan a varietal y que aparecen en las etiquetas se corresponden a una sola variedad de uva. Sólo una etiqueta varietal puede usarse en un vino, una mezcla puede no usar varias etiquetas al mismo tiempo.

 

Productores

Entre los productores mejor conocidos se encuentran: Pierre Trimbach (en Ribeauvillé), Zind-Humbrecht (en Turckheim), Hugel et Fils (en Riquewihr), Léon Beyer (en Eguisheim), Weinbach/Colette Faller (en Kaysersberg), Josmeyer (en Wintzenheim) y Marcel Deiss (en Bergheim).
Muchas de las casas más grandes, como Hugel, venden tanto vinos de sus propios viñedos como vinos de mercado que han elaborado con uvas compradas, por ejemplo, operando como négociants. Los productores que se llaman a sí mismos "Domaine", como Zind-Humbrecht, se suponen que sólo usan uvas de sus propios viñedos. Hay también varias cooperativas vinicultoras, algunas con una reputación bastante buena.


El vino de Alsacia

Artículo de Verema

Autor: Lomaosorio ( 1 de Julio de 2010 )


Alsacia es una de las zonas del mundo con más antigua reputación de excelentes vinos blancos, que sirven de ejemplo y modelo para otros vinos de todo el mundo.

El viñedo alsaciano: geografia, clima, extensión, producción


El viñedo alsaciano se extiende a lo largo de unos 100 Km de norte a sur desde las cercanías de Estrasburgo hasta las de Mulhouse al sur, aunque la mayor parte del viñedo, sobre todo el mejor se concentra en su mitad sur (Haut-Rhin) en los alrededores de Colmar. Son unas 15.000 Has de viñedo en producción. El Rhin separa esta región de Alemania. Colmar está frente a Friburgo y Estrasburgo frente a Karlsruhe no lejos de Baden-Baden, en el extremo sur de la región vinícola de Pfalz (Palatinado). En el lado alsaciano los viñedos no están situados en la inmediación del Rhin sino bajo las laderas de la cadena montañosa de los Vosgos, a unos 200-300 m de altitud, no lejos de la margen izquierda del pequeño río Ill, que pasa por Mulhouse y Estrasburgo.

La presencia de la barrera constituida por los Vosgos es el determinante climático esencial para condicionar las características del vino alsaciano y sus diferencias con otros vinos alemanes y franceses originarios de latitudes parecidas.

Abrigado por los Vosgos de la influencia oceánica, la pluviometría de la zona es una de las más débiles de Francia (450 à 500 mm anuales), por lo que el viñedo alsaciano se beneficia de un clima semi-continental soleado y seco relativamente cálido que es propicio a una maduración lenta y prolongada de las uvas. A diferencia sin embargo de zonas igualmente secas pero mucho más cálidas como el Midi francés, la moderación de sus temperaturas en verano favorece la eclosión de aromas de una gran finura.
La geología de Alsacia es un genuino mosaico hecho de granito, caliza, gneiss, esquistos y arenisca. Tal variedad de suelos permite encontrar el mejor para cada una de las diferentes variedades de uva.

En estas aproximadamente 15.000 Has, unos 6000 viticultores y mas o menos 1000 bodegas producen unos 120 millones de litros de vino, el 18% de la producción francesa de vinos blancos amparados por AOC. Sobre 75% de este vino se consume en el mercado francés, exportándose del orden de 300.000 litros. Hay un vino espumoso, el Crémant d'Alsace (AOC establecida en 1976) que constituye alrededor del 15 % de las ventas totales.

Aspectos históricos y económicos en el desarrollo del vino alsaciano. Clasificaciones


A lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX, el viñedo alsaciano tendió a extenderse a zonas más llanas y de mayor producción desdibujando la importancia relativa de los terroirs privilegiados situados al abrigo de los Vosgos. El objetivo fue producir gran cantidad de vino de bajo precio (al modo de Languédoc).
Los viticultores casi anónimos y algunas cooperativas locales son los protagonistas y los vinos, vendidos casi siempre a granel se denominan por su variedad de uva, todo lo más con mención del pueblo. Lo verdaderamente popular es el Edelzwicker, un assemblage de las variedades menos selectas (sylvaner, chasselas, etc..) barato y fácil de beber.
Es después de la 2ª guerra mundial cuando aparece el interés por identificar con nitidez el vino alsaciano y comienzan los movimientos para establecer la denominación de origen (que no se consigue hasta 1962) y a establecer una clasificación de terroirs privilegiados y denominados como Grand Cru al uso borgoñés (No olvidemos que ahora Alsacia es otra vez parte de la cartesiana Francia), apareciendo una primera lista de crus, no exenta de polémica en 1983.

La polémica tiene su sentido porque en el aspecto industrial y comercial el protagonismo ha ido derivando por entonces a grandes compañías comercializadoras de vino en gran cantidad, cuya nota diferencial respecto al vino popular o de cooperativa es mantener un estable nivel de calidad garantizado por la marca ante las diferentes variaciones ambientales, para ello realizando (como en la Rioja) mezclas de vinos de diferentes parcelas compensando así las diferencias entre añadas.


A pesar de todo se extiende bastante la mención a la procedencia de Grand Cru cuando la uva procede de zonas privilegiadas, hasta el punto queAlsace Grand Cru se convierte en una AOC específica (en 1975) limitada exclusivamente a las cuatro variedades más nobles, RieslingPinot Gris(por entonces denominado Tokay Pinot Gris), Muscat y Gewürztraminer, siempre en forma monovarietal. Los grand crus son 51, el 8% de la extensión de viñedo de Alsacia, cuarenta de ellos en el Haut-Rhin en los alrededores (al este) de Colmar, entre Thann y Ribeauvillé, justo bajo la ladera allá donde los Vosgos constituyen una mejor barrera frente al los húmedos vientos del oeste.
Otro fenómeno de interés, de gran éxito desde el punto de vista enológico,también nacido y sistematizado en las últimas dos décadas del siglo XX es el de los vinos de Vendimia Tardía (Vendanges Tardives, VT) al estilo de los Spattlese alemanes y de loa afectados por botrytis (Selection des Grains Nobles, SGN) al estilo de los beerenauslese (BA) y Trockenbeerenauslese (TBA) alemanes o del Sauternes.
• Los Vendanges Tardives alsacianos (VT) provienen de cepas admitidas en los Grand Cru, recogidas en sobremaduración tras dejarlas en la cepa hasta Noviembre o Diciembre, modificándose su composición química, ya que sufren un proceso de "passerillage" por caída de la actividad metabólica de la vid de modo que las uvas empiezan a deshidratarse. Estas uvas son muy diferentes en carácter que las cosechadas en Septiembre aunque pueden tener exactamente el mismo contenido de azúcar. Los vinos, aunque suelen, no necesariamente tienen que ser más dulces. Al carácter aromático de la variedad se añade además la potencia debida al fenómeno de concentración y cierto desarrollo de la "podredumbre noble" (Botrytis Cinerea) que condiciona una mayor complejidad y sofisticación en su bouquet que sustituye a cierta pérdida de la identidad varietal.
• Estas características se acentúan en el caso de los Sélections de Grains Nobles (SGN) que se vendimian mediante pasadas sucesivas, recogiendo granos afectados por la botrytis, como se hace en Sauternes. La concentración hace más discreta la identidad de la variedad en beneficio de una potencia, una complejidad y una persistencia en boca excepcionales. Los vinos de botrytis bien logrados tienen un aroma característico parecido al del chocolate amargo, de sabor especiado, cremosamente dulces y densos. Se trata de verdaderas obras maestras que alcanzan sus cumbres expresivas una suficiente permanencia en botella.
Estos dos estilos de vino suelen constituir los buques insignias de los productores más reputados. Como es lógico, se multiplican los costes de elaboración y los riesgos y se disminuye drásticamente la producción por lo que a menudo tenemos que hablar de vinos muy caros, al nivel de los grandes Sauternes o TBA alemanes, es decir por encima de los 150 € por botella, cuando no 300.

Alsacia: Tradicion y modernidad


Nuestra capacidad para valorar o clasificar adecuadamente un vino alsaciano y, por supuesto para entenderlo y disfrutarlo puede resultar mermada si no tenemos en cuenta los conceptos que se manejan en los diferentes debates que conviven en una zona vinícola de extraordinario dinamismo, con un enorme potencial de calidad pero con peculiaridades debidas por un lado a sus inevitables problemas de identidad (¿debemos emular las coordenadas los prestigiosos modelos de Borgoña y Burdeos, somos parte del mundo del Rhin o empresarios de un digno vino de supermercado?) y por otro a su juventud como región vinícola de prestigio (la AOC data de los años 60 del siglo XX).

Crus o Cuvées en Alsacia

En Alsacia está documentada la existencia de viñas desde el siglo II en tiempos de los romanos. Existen viñedos con reconocido prestigio debido a la calidad de su producción como Goldert en Gueberschwihr o Mambourg en Sigolsheim, prestigio datado desde el siglo VIII. Es evidente también que como hemos mencionado, la zona cercana a las montañas en las proximidades de Colmar tiene unas condiciones privilegiadas para, trabajando la viña de modo adecuado, limitando los rendimientos, poder esperar de modo consistente productos de calidad superior. Sin embargo, como hemos mencionado, la búsqueda de ese tipo de distinción data del periodo siguiente a la 2ª guerra mundial, cuando Alsacia vuelve a ser parte de Francia y más adelante (años 80) empujados por las preferencias de mercados como el estadounidense.
Entre las 51 parcelas clasificadas en 1983 como grand Cru hay terrenos famosos como el Clos Ste-Hune de Trimbach, el Clos Windsbuhl de Zind-Humbrecht, o el Grand Cru Rosacker y muchos otros compartidos por diferentes propietarios y plantados con proporciones variadas de las diferentes cepas.
Es aceptable decir que los vinos alsacianos que identifican su origen como de un Grand Cru incorporan como regla general una especie de garantía adicional de calidad y en caso de productores como Humbrecht o Deiss puede constituir un elemento diferencial de máxima importancia.
Sin embargo, para complicar las cosas, muchos productores de grandísimo prestigio como Hugel, Trimbach y Beyer, que poseen viñedos en varios Grand Cru, no hacen constar este hecho en sus etiquetas y prefieren denominar sus vinos de prestigio como cuvée (p.e. Cuvée Frederic Emile de Trimbach) poniendo el prestigio de la bodega en garantizar precisamente la estabilidad en el estilo de ese vino particular, variando incluso la proporción de los diferentes orígenes de la uva correspondiente a esa cuvée.

Tradicionalmente los vinos en Alsacia han sido considerados por sus productores y consumidores (sobre todo locales) como vinos para la comida( maridaje clásico de embutido alsaciano con Choucrutte y Gewurztraminer ) y por tanto, secos y con acidez. Más que ninguno el Riesling. Por supuesto, exceptuando los VT y SGN.


Una vez más, una mezcla imprecisa de gusto del mercado, influencia alemana y una serie de años con excepcionales condiciones de maduración alcohólica y concentración de los mostos (que comenzó en 1997, con 2003 también como paradigma) llevó a que algunos productores (Zind-Humbrecht a la cabeza) incorporaran la idea, seguida por un significativo número de productores modernos de que, para respetar la identidad de lo que cada año nos ofrece la naturaleza y no perjudicar lo esencial de la paleta aromática del vino optan por dejar un grado variable de azúcar residual según las características de cada cosecha, así como dar paso a un carácter frutal variable y abierto a notas de frutas tropicales antes ausentes en los vinos alsacianos.


Olivier Humbrecht mantiene que en las añadas muy cálidas, si los rendimientos son más bajos y las vendimias más tardías, el proceso es lógico. A más madurez, más azúcar residual potencial. Si en 1997 se vendimia un vino con potencial de 16 grados, tendría azúcar residual. Un vino con 16 grados potenciales tiene que tener azúcar residual para estar equilibrado.

En Domaine Weinbach piensan que un vino es adecuado cuando el balance entre alcohol, acidez y azúcar residual es adecuado y obtenido de modo natural. El equilibrio es la clave. Olivier Humbrecht dice que en muchos vinos secos se percibe una sensación de dulzor. Hay mucha gente que no es capaz de distinguir azúcar de riqueza y concentración. Eso a veces es difícil: Riqueza es más alcohol, más ácidos grasos, más glicerol, más extracto seco, lo que hace al vino ser más untuoso a pesar de ser realmente seco.

Esa línea ha sido seguida por numerosos productores, apreciada por los grandes prescriptores internacionales y ha dado lugar a una tendencia.

También, como no podía ser menos ha dado lugar a una militancia en sentido opuesto, liderada una vez más por los clásicos Hugel, Trimbach y Leon Beyer, pero también por muchos productores de vinos más modestos y cooperativas.

Los clásicos (Jean Hugel y Hubert Trimbach ) acusan a la prensa especializada de empujar esa tendencia: (por un lado el paladar americano y por otro, que los vinos, cuando concursan o son evaluados, lo hacen al margen de la comida.

Algunos negociantes como Kuentz-Bas piensan que la tendencia está afortunadamente revirtiéndose. Esperan que los consumidores empezarán a demandar vinos secos producidos de uvas sanas y bien trabajadas. De ese modo Alsacia tendrá una maravillosa tradición que mantener. Soberbios vinos secos como la cuvée Frédéric Emile o Clos Ste. Hune de Trimbach prueban que no hay en ellos falta de riqueza pero su condición de secos les permite encajar maravillosamente con la comida.

El vino de Alsacia y sus métodos respetuosos con la dinámica natural de la viña. Vinos ecológicos y Vinos biodinámicos.



Esto más que un debate es una tendencia que se extiende casi inexorablemente por los viñedos alsacianos con pretensiones de calidad como también por el Loira, Burdeos y muchas otras zonas de Francia... y de España. De un modo general se trata de ser consecuente con la siguiente reflexión. Las practicas enológicas y agrícolas extendidas durante los últimos decenios llevaban la lógica de incrementar la producción y estabilizar la calidad frente a las enfermedades y otras incidencias medioambientales que amenazaran el rendimiento de las viñas, determinaran vinos defectuosos y, en suma comprometieran las ventas.

Prácticas agrícolas de manual tanto de abonado como selección clonal y uso de plaguicidas, procedimientos de garantía de condiciones de fermentación, promoción de mayor extracción, procedimientos para reducir el riesgo de contaminación durante las distintas etapas de la elaboración.... Los procedimientos sobre el terreno han dado lugar a desequilibrios en la composición del suelo, que han aumentado la dependencia crónica de más y mas tratamientos y han erradicado flora y fauna acompañante que cumplía un papel beneficioso al mantener de modo natural un equilibrio ecológico que contribuía al carácter específico de la finca. Todo ello ha tenido como consecuencia una tendencia a la uniformidad en los vinos, a una pérdida progresiva de los elementos de de identidad y las peculiaridades, tanto atribuibles al tipo de uva, como sobre tondo, a la zona, al "terroir" entendido como paraje específico que debido a clima, orientación y composición de suelo y subsuelo proporciona las condiciones para que se de un tipo de vino específico con una calidad y un carácter determinado.

La respuesta a este fenómeno tiene distintos niveles y en mayor o menor grado se va extendiendo a una mayoría de productores, sobre todo pequeños. Utilización de más procedimientos naturales y tradicionales para el trabajo de la viña, enriquecimiento con materiales orgánicos,procedimientos naturales y limitados para combatir las enfermedades, tratamiento más respetuoso con la naturaleza y usos locales en la vinificación. Llevado a su extremo, adopción más o menos estricta de los procedimientos de la viticultura ecológica y más aún biodinámica.


Como he dicho estas prácticas se extienden de modo imparable por el viñedo alsaciano y Jean-Michel Deiss, de Domaines Marcel Deiss en Bergheim podría ser su apóstol o profeta en Alsacia.


El respeto por los Crus en el viñedo Alsaciano hasta el extremo.


¿Nos olvidamos los vinos monovarietales?

Si algo podía considerarse como una constante de valor universal en lo referente al vino alsaciano de calidad es la identificación de los vinos por su variedad de uva, asociada o no al nombre del cru o de la cuvée y en su caso, de su carácter de VT o SGN.
En esa forma de aproximarse a la identificación de los vinos, Alsacia fue precursora de lo que se considera una fórmula universal en el nuevo mundo. Los vinos de calidad alsacianos eran además siempre monovarietales. Sin embargo todos los Grand Cru alsacianos están plantados de diversas variedades, a veces blancas y tintas.
Jean-Michel Deiss, en su búsqueda por la auténtica identidad y el respeto absoluto a lo que la naturaleza nos ofrece ha roto esta regla casi sacrosanta y ha decidido incorporar a la gama alta de su producción una línea de productos: Les vins de Terroirs, vinos que en su etiqueta indican solamente el premier cru o grand cru de procedencia y el vino contiene un assemblage de las diferentes variedades plantadas en la parcela, expresando así de un modo más auténtico la verdadera personalidad del terreno. Esta iniciativa ha tenido éxito y probablemente asistimos al comienzo de un nuevo concepto a incluir entre las variables que nos permiten entender y apreciar el vino alsaciano.



Alsacia, la verdadera ruta del vino

Hay que viajar para terminar de enamorarse del vino. Es fundamental ver viñedos, visitar bodegas, catar todo lo que se pueda, impregnarse de paisajes y de aromas. El vino es grandioso por sí mismo pero más aún por lo que le rodea: su cultura, su historia, su medio natural. A menudo -no siempre-, éste es espectacular. Una sugerencia para este otoño templado: descubran de una tacada varias de las mejores uvas blancas del mundo y unos paisajes imponentes, con los mil tonos de rojo de los árboles y de la pámpana de la viña, en Alsacia. Ahí al lado, como quien dice, saliendo por La Jonquera...

Con sus otoños coloreados, sus inviernos nevados y sus cálidos veranos en las laderas al Oeste del Rin, con sus centenares de edificios medievales de vigas vistas y arquitectura airosa, con su pasado desgarrado entre una Francia y una Alemania irreductibles enemigas, entre otras cosas, por sus amores por esta región multicultural, Alsacia es una de esas zonas paradigmáticas de la Europa eterna. Es un símbolo, quizá 'el' símbolo, del viejo Mercado Común y de la actual Unión Europea. De la reconciliación de los europeos después de diez siglos de guerras sin cuartel.

Para el español, que generalmente conoce mal Alsacia (y que hace mal), y no digamos para el español algo interesado por las cosas del vino, esta lengua de tierra que el gran río de Europa separa de la Selva Negra puede ser una revelación. Tan exótica, en muchos sentidos, como una playa caribeña... El vino, la genuina 'ruta del vino' -120 kilómetros de sur a norte entre Thann, cerca de Mulhouse y de Basilea, hasta Marlenheim, al oeste de Estrasburgo, e incluso el enclave norteño y aislado de Wissembourg- es el hilo conductor de esta tierra.

Es una ruta -compuesta por una serie de carreteras locales o 'départementales'- muy imitada en muchas regiones vitícolas del mundo, desde Borgoña hasta el valle de Napa, pero jamás igualada: bajo la oscura y protectora mole de los Vosgos (que frenan las lluvias llegadas del Atlántico y crean el microclima idóneo para la viña, con una pluviometría inesperadamente escasa), se suceden aldeas medievales, una más encantadora que la otra, iglesias airosas, viñas espectaculares sobre empinadas cuestas, y bodegas familiares que ofrecen sus caldos al catador y/o comprador de paso.

Mejor aún que la preciosa capital, Estrasburgo, el centro de exploración del viñedo alsaciano debe ser Colmar, la antigua Colombarium (palomar). Aquí al lado mismo (el 'grand cru' Florimont se alza sobre la propia villa de Colmar, en su límite occidental) tenemos ya la viña omnipresente. Se cultiva en Alsacia desde mucho antes de la época romana, y ha conocido múltiples altibajos. Tras su época dorada en el siglo XVI (hay que ver las casas solariegas de estilo Renacimiento, fabulosas, a lo largo de la ruta del vino... ¡qué prosperidad!) llegó la terrible crisis de la Guerra de Treinta Años. Pero hace ya cuatro siglos, desde el XVII, que goza de una cierta estabilidad, pese a los altibajos políticos (con el traspaso de la región de Francia a Alemania y viceversa). Tanta, que muchas bodegas fundadas antes de 1700 (generalmente, tras la guerra) subsisten hoy, y que hay familias de viticultores que van por la decimocuarta generación. En nuestro país, salvo alguna excepción rara (los Chivite, los Codorniu, los Torres...), esa continuidad es casi impensable.

Pese a tanta historia, las enfermedades (criptogámicas o la famosa filoxera), las guerras y los altibajos del mercado han seguido marcando esta zona: en 1828 había 30.000 hectáreas de viñedo sobre esta larga pero muy estrecha franja alsaciana, en 1948 sólo quedaban 8.000, y hoy vuelven a ser 14.500, trabajadas por 8.500 propietarios que producen más de 100 millones de litros de vino de media; un 6% tan sólo es vino tinto, o mejor (a ojos de un consumidor del sur) un clarete delicado, nacido de la uva pinot noir.

Frente al resto de las zonas vitícolas francesas, Alsacia se distingue por dos características: un clima semicontinental, merced a la barrera de los Vosgos (Colmar recibe, increíblemente, menos lluvia que cualquier otro punto de Francia, por debajo de los 500 mm: ¡menos que el 'desértico' Languedoc!) y una amplia variedad de variedades blancas de uvas, que se elaboran por separado. Con más calor y más sequedad, los vinos son bastante diferentes que los del vecino Rin alemán: amplios, aromáticos, potentes, en general muy secos. (En los últimos años se han desarrollado los fantásticos y carísimos licorosos, 'vendanges tardives' y 'sélection de grains nobles', primos de los 'Auslese' y demás 'Trockenbeerenauslese' germanos).

Hay tres denominaciones: de origen, siempre seguidas del nombre de la variedad de uva: Alsace (genérico), Alsace con subdenominación de un municipio vitícola, y los recientes y lujosos Alsace Grand Cru. Estos están producidos en 52 viñas de excepcional calidad a lo largo de nuestra ruta del vino. El Grand Cru sólo se otorga a los vinos de cuatro variedades blancas: riesling (el imperial riesling, la más noble uva blanca del mundo, con esa densidad tremenda, esa nariz que 'petrolea', esa capacidad de sus mejores vinos para envejecer casi eternamente), pinot gris, gewurztraminer y muscat (moscatel de grano menudo). Con las otras denominaciones también se hacen vinos de pinot blanc, auxerrois, klevener (savagnin rose) y sylvaner, además de los tintos de pinot noir.

El viñedo está instalado en los flancos de las colinas previas a los Vosgos propiamente dichos, entre 200 y 450 metros de altitud. Son parcelas pequeñas, distribuidas entre un centenar de municipios.

Son justamente los muchos microclimas nacidos de un relieve accidentado y los suelos muy variables (hundimiento en la era terciaria de una planicie bajo la cual ya eran numerosas las fracturas tectónicas) los que determinan los viñedos y, sobre todo, los grandes pagos (que es lo que significa 'grand cru') que confieren cotas de calidad excelsas al vino alsaciano. Cada municipio de la ruta del vino puede jactarse de contar con al menos cuatro o cinco formaciones distintas de su suelo y su subsuelo.

A lo largo del placentero recorrido de la ruta del vino, algunos de los pueblecitos merecen una mención especial, no ya por la excelencia de sus caldos, sino también por su pintoresquismo: Andlau (población ya milenaria), Bergheim (arquitectura defensiva de la Edad Media), Dambach-la-Ville (puertas y fortificaciones medievales), Eguisheim (aldea construida en círculo por razones defensivas), Hunawihr (pueblo famoso por sus violinistas callejeros, con una iglesia amurallada), Husseren-les-Châteaux, Kaysersberg (ruinas del castillo del emperador Federico II), la espectacular Mittelbergheim, Niedermorschwihr, Riquewihr (muchas casas del siglo XVI), Saint-Hippolyte (aldea amurallada bajo el castillo feudal de Haut Koenigsbourg), Zellenberg (ruinas de su muralla del siglo XIII)...

Durante todo el año se suceden las fiestas báquicas, siempre animadísimas, a lo largo de la ruta. Su clímax llega con la Feria del Vino de Alsacia, que se celebra en Colmar durante el mes de agosto. Pero antes de ella otras muchas... Además, hay que citar otra de mucha tradición, la de la cofradía de San Esteban ('confrérie Saint-Etienne'), que se remonta al siglo XIV, aunque tan sólo fue restablecida en 1947 tras un largo paréntesis.

Por meses, un resumen: En abril, Foire aux vins (Ammerschwihr). En mayo, Salon des vins (Molsheim), Foire écobiologique (Rouffach), Foire aux vins (Guebwiller). En junio, Fête du vin (Voegtlinshoffen). En julio: Nuit du Crémant (el espumoso alsaciano), en Orschwihr, Fête du vin (Wangen), Fête des caves coopératives (Pfaffenheim), Foire aux vins (Barr), Fête des vins (Ribeauvillé), Fête du vin (Kientzheim), Fête du vin (Wettolsheim), Fête des vignerons (Eguisheim), Fête du vin (Turckheim). En agosto, Fête des Grands Crus du Zinnkoepflé (Soultzmatt), Fête du vin (Andlau), Fête régionale des vins d'Alsace (Colmar), Foire aux vins (Dambach-la-Ville), Foire au vins (Obernai), Fête du Klevener (Heiligenstein), 'Art, Artisanar et Riesling' (Scherwiller), Fête de l'amitié, con puertas abiertas en Gueberschwihr. En septiembre, Chapitre de la Confrérie des Hospitaliers y Fête de Sainte Richarde (Andlau), Fête du vin nouveau (Wuenheim). En octubre, Fête des vendanges (Barr) y Fête des vendanges (Obernai).

A lo largo y ancho de la región se multiplican los buenos mesones y los grandes restaurantes, que se nutren en buena parte de los ricos vecinos alemanes, grandes clientes donde los haya. Las tabernas más sencillas son las idóneas para disfrutar de los platos más clásicos: la 'choucroute' a la alsaciana (chucrut, que es col en salmuera, cocida con riesling, acompañada de tocino ahumado, de salchichas de la tierra y de otras carnes igualmente contundentes), el 'baeckeoffa' (potentísimo estofado) o el 'kugelhopf' (ligero bizcocho típico). Pero ésta es también la tierra de la familia Haeberlin, de la mítica Auberge de l'Ill, una de las cunas de la cocina moderna europea en los años 60...



Los grandes productores de vino de Alsacia

Están Trimbach, con sus vinos rectilíneos que reflejan el terruño, aptos para envejecer, es el favorito de los aficionados europeos; Zind-Humbrecht, con sus caldos más espectaculares, con un toque de azúcar residual, entusiasma a los americanos, encabezados por el crítico Robert Parker; Colette Faller, con sus vinos poderosos y sin complejos. Pero todos estos hacen grandes blancos a lo largo de la ruta del vino, y merecen la visita:

* Pierre Trimbach, en Ribeauvillé
* Marcel Deiss, en Bergheim
* Weinbach/Colette Faller, en Kaysersberg
* Léon Beyer, en Eguisheim
* André Kientzler, en Ribeauvillé
* Zind-Humbrecht, en Turckheim
* Josmeyer, en Wintzenheim
* Albert Boxler, en Niedermorschwihr
* Muré/Clos Saint-Landelin, en Rouffach
* Rémy Gresser, en Andlau
* Hugel et Fils, en Riquewihr
* Kuentz-Bas, en Husseren-les-Châteaux
* Frédéric Mochel, en Traenheim
* Ostertag, en Epfig
* Rolly-Gassmann, en Rorschwihr
* Schaetzel, en Ammerschwihr
* Charles Schléret, en Turckheim
* Schueller, en Husseren-les-Châteaux
* Guy Wach/Domaine des Marronniers, en Andlau
* Louis Sipp, en Ribeauvillé

Fecha de publicación: 30.10.2000


Alsacia

REVISTA SOBREMESA
Autor:  Juan Manuel Ruiz Casado . Imágenes: Aurora Blanco.
Junio 2012

Esta región del este francés ha convertido su nombre en sinónimo de excelencia, al situar sus vinos entre los productos más solicitados del planeta. El secreto reside en su exquisitez varietal y en las particularidades de su suelo.

Alsacia es una excepción en el mapa vinícola del mundo. Los devaneos que otras regiones de prestigio han mantenido con las modas y los cambios apenas si han repercutido aquí. Con motivo de las recientes elecciones francesas, un periódico confirmaba la escasa predisposición que los alsacianos sienten por las novedades. El alsaciano es conservador, le gusta la ley, la paz y el orden.


El fervor de la espuma

En 1979 el número de espumosos alsacianos, los Crémant D´Alsace, no llegaba al millón de botellas. Hoy supera los treinta millones de unidades. Esteimportante crecimiento ha situado a Alsacia en la primera fila de los espumosos europeos con Bélgica y Alemania como principales mercados receptores. Es sin embargo en Francia, concretamente en las regiones del este, donde se vende la mayoría del volumen producido por las bodegas alsacianas de este tipo de vinos. Entre ellas, cabe destacar la labor llevada a cabo por la firma Wolfberger, una cooperativa que dio sus primeros pasos a comienzos del siglo XX y hoy elabora buena parte (en torno a un treinta por ciento) del espumoso alsaciano, además de blancos secos con las siete variedades de la región y vendimias tardías. Su gama Signature y su Grand Crus permiten una primera aproximación a estos vinos sin arruinarse en el intento.



El enoturismo es lo más natural

Ribeauvillé, Bergheim, Eguisheim, por supuesto Colmar, o la misma capital alsaciana, Estrasburgo, con sus edificios históricos de vigas vistas y esa capacidad para absorber múltiples influencias de los países vecinos y fundirlas en señas de identidad propias… Pocos territorios ofrecen tantos hitos de interés como los del vino en Alsacia, donde sería absurdo esperar esas grandes atracciones enoturísticas con que las regiones sin historia, o que quieren huir de ella, deleitan a sus visitantes, ya sean paseos a caballo o viajes en globo. La estrategia alsaciana para el turismo tiene en un paisaje privilegiado, cambiante y unitario como los sonidos de una orquesta, su atractivo inigualable. Iglesias renacentistas o barrocas, plazas empedradas que parecen haber vendido su alma al diablo a cambio de librarse del deterioro del tiempo, restos de murallas, laderas que conforme avanza el día cambian de color, de textura, casi de forma… Todo un lujo para la vista complementado por los aromas y sabores de las múltiples tiendas gastronómicas que pueblan la región tentando a los visitantes con sus chocolates, sus pastas y sus panes (¡qué ricos están los panes alsacianos!), además de productos de charcutería y guisos tradicionales que se preparan cada día y son capaces de doblar al estómago más arrojado.

El curso del Rhin y las montañas de Los Vosgos (la cordillera limita el territorio por el oeste, el río lo hace por el este) dotan a esta parte de Francia de unas condiciones particulares que se reflejan en el paisaje, en la cultura, en las costumbres a la hora de comer y beber y, por supuesto, también en la manera de elaborar vinos. Hace mucho tiempo quelos blancos alsacianos se cuentan entre los mejores del planeta. Hablamos de bodegas donde, sin darle demasiada importancia, los propietarios explican que trescientos o cuatrocientos años antes ya había un miembro de su familia al frente del negocio. Para ellos no es tan extraña una relación de fidelidad que abrumaría, pongamos por caso, a un elaborador de Napa, y que resulta sorprendente si se consideran las veces que Francia y Alemania han convertido el suelo alsaciano en escenario de sus desacuerdos.

Pero la imagen de la región y de sus habitantes no estaría completa sin incorporar un dinamismo comercial que históricamente ha tenido en el Rin su principal vehículo de desarrollo. Una cosa es la fidelidad y otra quedarse en casa esperando a que el mundo celebre lo bien que va el matrimonio. Los elaboradores de la región no suelen delegar las misiones comerciales de la bodega. Son ellos mismos los que acuden a las ferias, apoyan a sus distribuidores y se afanan en la búsqueda de nuevos mercados y clientes. En una comunidad que no oculta su orgullo y preferencia por los productos locales, llama la atención que un veinticinco por ciento de la producción vinícola se venda fuera, en un abanico de países que se abre desde Suiza y Bélgica hasta Canadá, Estados Unidos y Japón. Claro que para ello los vinicultores disponen de una herramienta que el paso del tiempo no desgasta ni estropea. Al contrario, reluce y gana con los siglos. Una palabra que, por sí misma, es capaz de convocar a los mejores espíritus y ponerlos de acuerdo en que, sin ella, los grandes vinos blancos del mundo no serían tan indiscutibles. Solo una palabra. Riesling.


En la variedad está el gusto


Exagerando mucho para que se entienda, podría decirse que entre el discurso comercial de un vinicultor alsaciano y el de un elaborador del Nuevo Mundo, un chileno, por ejemplo, no hay mucha diferencia. Ambos tienen en la variedad de uva su principal argumento de expresión. Donde el chileno dice chardonnay o sauvignon blanc, el alsaciano dice riesling.

La riqueza de suelos y la diversidad edafológica del valle de Alsacia, todo un mosaico de posibilidades intransferibles y en continuo redescubrimiento, se sacrifican discursivamente por la sencillez varietal. Al menos así ocurre para los blancos que se comercializan con el sello A.O.C. Alsace, la denominación de origen controlada que acoge en torno a un setenta y cinco por ciento del volumen total producido. El resto se lo reparten la A.O.C. Crémant D´Alsace, espumosos que no acaban de quitarse el complejo (muy razonable) de los champañas, y la A.O.C.Alsace Grand Cru. Es en esta última, apenas un mínimo porcentaje de los blancos alsacianos (en torno a un 4), donde el terruño, la particularidad del suelo, se impone (o mejor dicho, se complementa) a la mención varietal en el nombre y fundamento de los vinos. Los cincuenta y un terruños distinguidos desde 1975 por los organismos competentes para elaborar los Grand Cru, delimitaciones no exentas de polémica debido a su diferencia cualitativa, son la aristocracia de una identidad vinícola que tiene en la acidez su valor más preciado y exquisito. En el caso de las vendimias tardías y los vinos de selección degrains nobles (granos nobles), que por sí mismos constituyen categorías especiales, esa acidez se funde con el dulzor para construir elaboraciones de una rareza inusual.

La riesling, cuya nobleza ha sido celebrada ampulosamente por los escritores de vino de todas las épocas, no es la única variedad del paisaje alsaciano. La prodigiosa geometría de laderas suavemente encadenadas acoge también la sylvaner, la pinot blanc, la muscat d´Alsace, la pinot gris, la gewürztraminer (a este lado de la frontera escrita sin diéresis) y la pinot noir. Todas se benefician de unas condiciones climáticas excepcionales pero ninguna alcanza la fresca y delicada robustez de la riesling. Los factores climáticos (otoños soleados y veranos cálidos, bajas precipitaciones: en Alsacia llueve menos que en ninguna otra parte de Francia) parecen haberse conjurado para que las uvas maduren sin prisas. El macizo de Los Vosgos protege los viñedos orientados hacia el sur del efecto oceánico, lo que permite a las plantas buscar nutrientes en los subsuelos pedregosos. Esto explica que incluso en el marco de una denominación tan genérica como la A.O.C. Alsace quepan blancos de riesling tan distintos. Piedras: he aquí la cuestión. Sin ellas el tan indiscutible prestigio de la riesling carece de sentido, como demuestra la resistencia que ofrece la uva cuando se intenta domesticar en tierras alejadas del Rin.

No es necesario recurrir a la singularidad de los Grand Cru para comprender la complejidad geológica de la planicie alsaciana. Elaboradores del prestigio de Marcel Deiss y André Ostertag, a quien Hugh Johnson tilda de “ iconoclasta ” (lo es por varias razones: las etiquetas de sus botellas discrepan con alegría de la estética barroca predominante), muestran sus vinos ligados a una parte de viñedo determinada y, sobre todo, a unos atributos edafológicos muy concretos. Junto a las botellas, unos cuantos puñados de piedras, de distinta forma, volumen, color y consistencia, nos hablan de diferencias entre unos vinos y otros. En el Domaine Ostertag, la distancia que hay entre los blancos de Fronholz, de Heissenberg o de Muenchberg, los tres de la añada 2009, resulta sorprendente. Recién embotellados, estos matices distintivos se perciben sobre todo en la expresión aromática pero con el tiempo en botella acaban manifestándose en el paso de boca con mayor insistencia. La acidez, a veces juvenil y nerviosa, en otros casos pura seda cítrica, abre un abanico de posibilidades que tiene su razón de ser en la tierra sobre la que se plantaron las viñas. Piedras que no son transportables de un lado para otro, y que estuvieron ahí aproximadamente desde siempre.


La dulce tentación

Hace unos cincuenta millones de años Los Vosgos franceses y la Selva Negra alemana constituían una sola realidad montañosa. La ruptura de este paquidermo rocoso fue la partera del nacimiento del Valle del Rhin y, de paso, también del milagro geológico que para la elaboración de vinos suponen los suelos alsacianos. Se dice que las cincuenta y una delimitaciones clasificadas como Grand Cru, su amplia diversidad, son fruto de este proceso geológico. 

Al mismo tiempo que la magia de la riesling no ha perdido comba, lo que se demuestra tanto en el capítulo de ventas (ciertos descensos se han salvado con subidas en los mercados asiáticos) como en su extensión territorial (en 1969 la variedad ocupaba casi el 13 por ciento del viñedo alsaciano; en 2009, ya superaba el 21 por ciento), los elaboradores no han dejado de buscar y encontrar tesoros en sus terruños. Es significativo que incluso las firmas que manejan volúmenes de producción importantes, como Arthur Metz, se hayan sometido a este proceso de búsqueda de identidad gobernada por los terruños. En realidad el viaje no tiene nada de original, porque ya sabemos que la vanguardia del vino sigue siendo algo tan viejo como la noción de terroir. ¿Dónde si no se van a encontrar las verdaderas diferencias?


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